25 Instantáneas de Anamari Gomís o La solitaria rosa de tu aliento7 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿Hay sangre de artistas en tu familia?

Mi papá, José Gomís Soler, fue escritor, amén de jurista. Mi sobrino Héctor Suárez Gomís, aunque lo suyo no es escritura literaria sino crónica y comedia.

2. ¿Gana la narradora, la ensayista, la académica?

Ganan las tres, pero lo que más me gusta, la verdad, es escribir narrativa.

3. ¿Puede más la amistad que la pandemia?

Puede más el sentido de sobrevivencia. He visto amigos, con ciertos cuidados, pero me doy cuenta de que, aún vacunados, en este momento más vale no ver nadie que no viva contigo.

4. ¿Te subirías a un parapente?

Soy cero intrépida. Lo fui de niña, con ciertas ganas de tentar a la vida y, sobre todo, de poner nerviosos a mis padres. Ahora la que se pone nerviosa soy yo.

5. ¿Muchos de tus personajes son personas que has conocido?

Varios, todos camuflados. Uno  parte de lo que conoce, aunque el personaje, de pronto, quiere ser él o ella misma y se transforma en otro, a veces  en un desconocido (a).

6. ¿Eres de mascotas?

Soy la más perrera del universo, siempre he vivido con perros. No concibo mi vida sin su mirada, su compañía, su dulzura, su pelambre, su maravillosa perrunidad. Además, los animales me gustan mucho: elefantes, tigres, caballos, todos.

7. ¿Te enciendes con facilidad?

Sí, soy muy furia. Me detesto, pero así como me enciendo, me apago.

8. ¿Has batallado con los editores?

Los que han sido mis editores, se han portado muy bien conmigo. Se batalla para publicar.

9. ¿Te sientes satisfecha?

No, Héctor, siempre siento un vacío. Cada día que no trabajo padezco como si no hubiera hecho la tarea. Cada libro que he publicado deja de pertenecerme, así que de pronto me veo en ceros.

10. ¿Te han robado ideas?

No, que yo sepa. La verdad, no lo creo.

11. ¿Cómo te atacó el virus de la literatura?

Un novio de Pepita, mi hermana, me regaló un LP de Voz Viva de México, en el que varios actores mexicanos leían sonetos de Sor Juana. Ese era el lado A. En el B había villancicos cantados. Yo tenía 10 años y comencé a leer a Sor Juana. La poesía amorosa, claro. Se me ocurrió que para lograr escribir como ella, tenía que ser monja. En mi casa no eran religiosos. Me bauticé un día y al siguiente hice la primera comunión. Fui a catecismo antes de eso y entré en una etapa mística, que duró muy poco. Pero comencé a escribir a esa edad.

12. Leer o escribir: ¿en cuál universo encuentras más placer?

Leer es un placer absoluto. Como decía García Márquez, un escritor(a) le busca la costuras a los libros. Y eso enseña mucho, cómo adjetiviza el autor(a), cómo resuelve la historia, cómo narra, quién narra, etcétera. Es en el quehacer de la escritura que el principio de cualquier texto resulta fatigoso, uno tiene que crear un mundo de la nada. La parte más placentera surge cuando se termina un primer borrador. El mundo se ha generado y ahora sólo hay que corregir, borrar, rehacer algunos párrafos cuando mucho.

13. ¿Tienes algún vicio confesable?

No, ninguno. En ese sentido soy un poco aburrida. Quizá, pero no lo consideraría vicio sino obsesión, no puedo comenzar a trabajar en nada si no estoy totalmente arreglada. Jamás podré escribir en pijama. Ni siquiera enviar un mail.

14. ¿Corriges obsesivamente?

Corrijo mucho y siempre hay errores, cacofonías, repeticiones que he pasado por alto. Lo mejor es leer en voz alta lo que uno escribe. Así es más fácil encontrar las moscas del texto. Eso me lo enseñó Sergio Pitol, pero no siempre hago caso.

15. ¿Qué pero le pones al Nobel?

Ninguno, la Academia sueca tiene sus inclinaciones literarias que, a veces, no comparto del todo. Pero qué bueno que existe, debe ser un aliciente fantástico recibir el Nobel.

16. Cinco libros que salvarías de la extinción.

Te mencionaré cinco novelas. Desde luego, el Quijote, La educación sentimental, de Gustave Flaubert, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, Guerra y paz, de Tolstoi, La montaña mágica, de Thomas Mann. Siempre incluiré el Quijote, pero, si me preguntaras mañana, a lo mejor cito otros títulos.

17. ¿Has dado algún mal paso?

Físicamente sí, me he dado fuertes catorrazos por atarantada, por la prisas internas que siempre llevo. Y también he hecho idioteces.

18 ¿Qué es lo que nunca perdonarías?

Que le hicieran daño a mi hijo y a mi gente querida.

19. ¿Has querido tirar el arpa? 

A ratos, entonces me siento a ver pelis y series, pero, como te dije antes, “no hacer la tarea” me pone mal.

20. ¿Puedes con varios proyectos a la vez?

No, no puedo, me ataranto y me angustio.

21. ¿Le entrarías a la política?

No creo, últimamente escribo cada semana para la “Crónica de hoy” artículos que evocan a la literatura y en los que critico a los políticos. Leo mucho la prensa, quiero estar enterada de todo. Encargarme de un puesto político me pondría de malas.

22. ¿Tus sueños son literarios?

Seguramente sí, por lo menos trabajo con ellos en mi sesiones con el psiquiatra, psicoanalista. En los últimos tiempos están llenos de sensaciones, de estremecimientos agradables.

23. ¿Qué te desalienta? 

No haber guardado un dinero para no encontrarme desplumada a cada rato. Eso me hace mucho ruido. Mi finado marido y yo siempre fuimos un desastre en términos económicos.

24. ¿Te has disfrazado?  

Sí, me encanta, me habría gustado ser actriz también. Después de todo, todos nos la pasamos interpretando papeles en la vida.

25. ¿Sibarita?

Sí, lo confieso, para ciertas cosas. Me gustan los buenos restaurantes, los buenos hoteles, viajar con toda comodidad. Amo la naturaleza, pero nunca podría ir a acampar, por ejemplo.

Anamari Gomís Uniesta (CDMX, 1950)

Es licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, maestra en Literatura Comparada por la Universidad de Nueva York y doctorante en Literatura Comparada por la UNAM. Fue, además, becaria del Centro Mexicano de Escritores de 1972 a 1973. Es profesora de tiempo completo y jefa de la División de Educación Continua en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores.

En la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM ha impartido clases sobre Literatura Mexicana Contemporánea, Historia de la Cultura, Investigación en Literatura y tiene a su cargo un taller de narrativa. Ha dirigido tesis de licenciatura y maestría y participado como sinodal en varios exámenes profesionales y de posgrado. Fue investigadora visitante en la Universidad de Georgetown, y miembro fundador del Seminario de Teoría Literaria y Feminismo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Ha sido coordinadora de Letras Hispánicas y del Centro de Apoyo a la Investigación en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Jefa del Departamento de Radio en la Comisión General de Radiodifusión; coordinadora de Radio, Televisión y Publicaciones en la Subsecretaría de la Juventud, Recreación y Deportes de la Secretaría de Educación Pública; así como directora del Centro Nacional de Información y Promoción de Literatura “José Joaquín Fernández de Lizardi”, del Instituto Nacional de Bellas Artes.

Libros de cuentos: A pocos pasos del camino (UAM, 1984); La portada del Sargento Pimienta (Cal y Arena, 1994); De donde viene el tiempo (Aldus/Conaculta, 2004), y El otro jardín del Edén (Textofilia/Literatura UNAM, 2019); Ensayo: El artificio barroco de Los peces de Sergio Fernández (UNAM, 1983); Cómo acercarse a la literatura (Conaculta/Limusa/Gobierno del Estado de Querétaro, 1991), y Los demonios de la depresión (Turner/Ortega y Ortiz, 2008), así como del libro infantil Los derechos de los niños (Planeta, 2004) Ha publicado las novelas: Ya sabes mi paradero (Plaza & Janés, 2002); Sellado con un beso (Plaza & Janés, 2005), y La vida por un imperio (Ediciones B, 2016).

Recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos 1990 en el área de aportación artística y extensión de la cultura, y la distinción Sor Juana en 2020 de la misma Universidad Nacional Autónoma de México por la Coordinación de Difusión Cultural.

Imagen de portada: Salvador Castañeda/CNL

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