Inmanencia2 min de lectura

Livier Fernández Topete

Algo que no sabemos nombrar se halla en el centro de todas las cosas, se revela con sigilo o con estruendo para cada quien.

Algo-sustancia-arcano con forma de brillo lunar, rayo de sol, sonrisa, crepúsculo, estrella, lágrima, gota de lluvia, grano de tierra, capullo, raíz, tallo, hoja seca, ojo canino, hormiguero, vuelo de águila. Los sentidos como receptores inmediatos, abiertos o cerrados, las miradas como barreras o como canales, las honduras enanas o insondables.

Música que gime en el interior de las cosas, danza por dilucidar, poesía clamando, oda cifrada en la médula de la realidad, elegía a veces en el corazón de lo otro, fulgor en la yema de todo.

Caminamos entre falsos maestros o aprendices de auto engaños, entre la idea inexacta de la necesidad de mentores, entre discursos tramposos y espejismos como salvoconducto para el ego. Pensadores frágiles, espíritus raquíticos conformados en la pura forma, en la morfología de un recipiente de cristal, que se quiebra al menor contacto con lo otro, con el otro.

Pero algo que no sabemos nombrar se halla en el centro de todas las cosas. Algo-esencia-misterio con forma de niño, con alma de niño. Los sentidos despejados o clausurados, las miradas como cárceles o como brazos de mar, las hondonadas diminutas o abisales.

L’Atmosphere – Météorologie Populaire (París, 1888), Grabado de C. Flammarion

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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