Juan Carlos Cortés y el blues que siempre vuelve7 min de lectura

Caliche Caroma

Al acordar esta entrevista con Juan Carlos Cortés, le pedimos que escogiera un lugar en donde se sintiera cómodo, eligió una librería, él dice que se siente bien entre los libros, arropado entre tantos diálogos que son parte de la humanidad, de la cultura. Llegó con sus dos guitarras, sonriente, con ese sombrero negro que ya es parte del personaje, del artista que ahora resurge para continuar con el blues, “nada nos detiene”. Listo para hablar, esto fue lo que nos dijo:

Soy moreliano de nacimiento, en esta ciudad he vivido desde 1977. En la música comencé a los 15 años en el Centro de Educación Artística (Cedart) “Miguel Bernal Jiménez”, luego en el Conservatorio de las Rosas un par de años, después tomé clases con maestros nacionales e internacionales, ya más específico en el género que a mí me interesó, el blues. El estudio constante es el mejor maestro.

¿Por qué el blues? El blues lo conocí cuando unos amigos del Conservatorio traían música que no era habitual que yo escuchara, recuerdo que fue en especial el Unpuggled de Eric Clapton, me voló la cabeza porque la música que más me gustaba de ese material era la que tendía más hacia el blues y hacía las figuras como Robert Johnson.

En ese tiempo del Conservatorio estudiaba música clásica, guitarra con técnica de academia, y escuchaba en el blues algo muy semejante, como el poder llevar varias voces a la vez con un solo instrumento y además cantar; sumándole a esto el áurea de misticismo en torno al blues, un discurso lleno de leyendas, por ejemplo, aquella de un hombre que le cambia su alma al Diablo por un poco de blues. Todo esto se acercaba mucho a mí, en lo interior, me llegaba hasta dentro del corazón.

Cuando empecé a tocarlo me di cuenta de que fluía muy bien, ¡podía hacerlo!, eso fue una maravilla porque me permitía diferenciarme de la mayoría de mis compañeros guitarristas. Yo tocaba otra cosa diferente a lo que los otros tocaban. Poco a poco me fui metiendo al blues, aprendí de la historia de la música popular contemporánea y así entendí que, si quería tocar rock o jazz, debía ir al origen que es el blues. Todos los caminos conducían al blues: The soul of a man.

Algo de historia (Tears in Heaven)

En el blues existe una cosa rara, cuando comencé a buscar discos sobre este género me encuentro con que las bandas se llamaban Eric Clapton, B. B. King, Robert Johnson, etcétera. No había banda en cuanto tal, o no las encontré yo. Esto sucedió en el 2006-2007, y es cuando comienzo a proyectar la música de otra manera. Ya había tenido algunas bandas, pero fracasaban, digo, si hasta los Beatles fracasaron como banda, ni modo que unos jóvenes entusiastas no hicieran lo propio.

Fracasé un par de veces antes de que dijera: “Yo me llamo Juan Carlos Cortés”. Grabé un disco en 2008 que sirvió para armar la banda con la cual me he movido en los últimos trece años, ese banda se llama Juan Carlos Cortés Blues Band, donde estamos integrados con Rogelio Vargas en la batería, Jonathan Macotela en el bajo, Irepan Rojas en el trombón y su servidor en la guitarra y voz.

Con Juan Carlos Cortés Blues Band grabamos algunos discos: Blues a tiempo y contratiempo (2008), Blues Machine (2012), Blues Cover Me (2017), Crudo (2020). Ahora en 2022 estoy haciendo un trabajo que mantiene la raíz del nombre. La pandemia nos obligó a recluirnos, puso a cada uno en actividades diferentes, pues la música, según los expertos, no es prioridad, hay muchos chistes al respecto. En resumen, no digo que estemos separados con la banda, sólo que aún no se dan las condiciones para regresar todos juntos, pero lo haremos, estoy seguro. Seguimos trabajando, es lo importante.

La pandemia me hizo regresar a trabajar solo por un rato, las transmisiones por redes sociales de las que hablaré más adelante. Luego armamos un estudio de grabación con Roger Vargas, aventamos algunos invitaciones y Fidel Arreygue, un músico de talla internacional, le entró a la convocatoria, también tenía detenidas sus fechas con Marco Antonio Solís y sus otros proyectos, así que pudo colaborar con nosotros, grabamos con él y formamos el Juan Carlos Cortés Power Trío. Se sigue manteniendo el Juan Carlos Cortés y se le van agregando los apellidos que se le tengan que agregar.

Como músico, dependo de la música a nivel emocional, es decir, que si no estoy haciendo música siento que algo me falta, pero no puedo pedirle a los demás que hagan lo mismo. Por eso estoy trabajando constantemente, estudiando, haciendo música; en un primer momento pienso que la música no necesita un escenario, tal vez sea así, lo que necesita es que yo la esté tocando y que me haga sentir bien.

Y sin embargo, también me gusta mucho el contacto con el público. Entonces, cuando el encierro estaba más duro, comienzo con las transmisiones en redes sociales, como dije antes, me di cuenta de que la música dependía mucho da la imagen, del video, de toda esta producción que ahora parece tan normal. Compré una cámara, luces, cosas que hicieran que la música pudiera disfrutarse mejor, con calidad, para que la gente la gozara como yo. Es importantísimo el contacto humano, nos enriquece.

Pasó luego que me subí al carro de un amigo y me dijo que su carro ya no tenía aparato para tocar discos, ahora la música se había convertido en algo totalmente digital. Vivimos en mundo completamente diferente, dimos el salto durante estos dos años de encierro. Los conciertos son virtuales, la música se descarga, hay más programas y aparatos para hacer música. Se vino un cambio radical, quizá intangible sea el siguiente nivel de la música y los músicos. No sé si los músicos nos vamos a extinguir o nos adaptaremos. Yo estoy luchando por sobrevivir con mi música, con el blues, eso hago.

Por último, sobre lo que estoy haciendo ahora, está el tema “No volverán”, es una canción que surgió en la pandemia, digamos que es apocalíptica. Como decía antes, hubo cambios, y esto nos regresa al pasado, ahora volvieron los sencillos. No tengo dinero para hacer un disco, pero sí puedo hacer un sencillo. Aunque este término de “sencillo” pertenece más al ámbito comercial, yo le estoy apostando a esto. “No volverán” habla de cuando uno está en su casa, enclaustrado, sin saber si habrá futuro y, por si fuera poco, el presente se tambalea; con el miedo de que el virus te caiga y adiós mundo. Y cuando veo las fotografías de mi casa, recuerdo aquellos rollos de pocas fotos y cómo teníamos que capturar momentos especiales, son esos días los que no volverán.

La canción la grabamos con Rogelio Vargas, que también produjo, invitamos a Fidel Arreygue y Beka Moya en los coros; nos ayudó César Franco para cerrar el trabajo. La estrenamos el 28 de enero en varias plataformas digitales y la incluyeron en el disco de celebración de la revista Cultura Blues, de la CDMX. Los ánimos van bien, el sencillo se ha movido por las radios, plataformas digitales, tengo confianza de que tal vez sí vuelvan aquellos días de ayer, sí, volverán con mucho blues…

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