La virgen negra6 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia 

En otra entrega he comentado que me gusta mucho la novela negra escrita por mujeres, tienden a ser más detallistas en la construcción de sus personajes, y sus argumentos avanzan a paso más lento que el de los escritores hombres. Esta característica da a sus historias mucha profundidad y matices, las atmósferas que crean se quedan en la memoria como si fueran una niebla densa y ominosa, por ello psicológicamente suelen ser más perturbadoras.

Hoy hablaremos nuevamente de quien sin duda ya es la reina del noir italiano, Ilaria Tuti (Gemona del Friuli, Italia, 1976); de ella reseñamos en 2019 Flores sobre el infierno, novela que la catapultó y consolidó como maestra del género, conquistando a miles de lectores y a la crítica especializada. Hoy hablaremos de su última novela La virgen negra (Penguin Random House, 2021).

 Ilaria Tuti

La comisaria Teresa Battaglia tiene ya sesenta años, desde hace varios lucha contra una diabetes que la obliga a inyectarse insulina diariamente, además, vive atemorizada cada día por la creciente presencia de un monstruo que le comienza a carcomer su mente… el Alzheimer.

Espoleada por el miedo a la enfermedad, se ha vuelto más metódica, más atenta, el miedo a perder recuerdos la lleva a observar el mundo con más cuidado y a tomar obsesivamente notas que le sirvan como el hilo de Ariadna para salir del laberinto en que su mente amenaza en convertirse.

También, intenta poner diques ante quienes le rodean y evitar que descubran su secreto; su carácter, ya de por sí seco y huraño, está alcanzando nuevas cotas que hacen pasar “las de Caín” a su equipo, que, sin embargo, aguanta con estoicismo por el profundo respeto que le tienen, gracias a sus habilidades casi sobrenaturales para resolver los casos más difíciles, como a su irreductible sentido del deber y la justicia.

En ese difícil trance se encuentra la comisaria Battaglia cuando recibe el encargo de investigar un extraño caso que acabará por trastocar su vida y la de todo su equipo. Teresa recibe una llamada de su jefe pues ha sido hallado un famoso cuadro que se creía perdido, la Ninfa durmiente de un pintor de culto, Alessio Adrian, esto por si solo no sería motivo para que la comisaria y su equipo se involucraran, pues ellos investigan crímenes mayores y no del patrimonio cultural, solo que al revisar el cuadro en la galería de arte para corroborar su autenticidad, se descubrió que la pintura que dibuja el rostro de una joven es en realidad sangre humana, y según el análisis cromático, la sangre se obtuvo de un corazón que aún latía en el momento de pintarlo.

La comisaria y su equipo tienen que averiguar que sucedió en 1945, año en que se pintó el cuadro, cuando el autor formaba parte de un grupo de partisanos que luchaba contra los nazis en la región limítrofe entre Italia y Yugoslavia.

El pintor -contra todo pronóstico- aún vive, es un anciano de más de noventa años que se encuentra recluido en una casona en los linderos del bosque, solamente que a pesar de estar aparentemente sano, no habla ni se mueve desde hace …70 años. Este solo es el primero de los misterios con los que se enfrentará la comisaria y su equipo, ¿cuál fue el hecho traumático que mantiene a este anciano en un estado catatonico desde que tenía 20 años? ¿él mató a la joven modelo y en un ritual perverso pintó el cuadro con su sangre?, si no fue él ¿quién es el asesino, y dónde quedo el cuerpo?.

Teresa se sumerge en la investigación en una carrera contra sí misma, pues ante los avances de su enfermedad teme no concluirla, y que se transparente su condición ante su equipo. La investigación se vuelve poco a poco un laberinto sin salida pues no hay pruebas forenses y si las hubo se perdieron con los años, pequeños indicios la llevan a una comunidad extraña, que por su ubicación entre las montañas y sus fuertes lazos culturales le han permitido permanecer aislada cultural y étnicamente a través de cientos de años: La comunidad de Val Resia y es aquí donde todo se complica aún más.

Al llegar a esta comunidad Teresa y su mano derecha, el inspector Massimo Marini, se encuentran con un entorno cerrado y endogámico, donde sus habitantes buscan preservar su cultura y los mitos que les dan identidad, los personajes guardan secretos vergonzantes, unos por un pasado que se hunde en los siniestros años de la segunda guerra mundial, y otros ante un futuro incierto y atemorizante; el crimen que investigan se convierte en el catalizador de los temores de la comunidad.

La autora nos elabora una historia que resuma secretos antiguos, teñida de nostalgia, culpa, tristeza, y a la vez una voluntad compartida por preservar un entorno, que aunque lastrado por un pasado oculto y maligno, es el único territorio en donde los protagonistas se identifican, “donde nacieron y donde quieren morir”. El paisaje de las montañas se integra en la narración y es protagónico, otorgando un telón de fondo umbrío y majestuoso que enmarca una historia que alcanza tonalidades góticas que lindan con la literatura fantástica, lo que es inevitable en un entorno donde conviven en igualdad de condiciones la historia y los mitos que se hunden en los siglos hasta llegar a los ritos paganos de fertilidad y muerte, que sobreviven en las manos y la memoria de ciertos guardianes de las tradiciones.

Paralelamente, caminamos de la mano de Teresa en el descenso a los abismos de su enfermedad, sentimos su miedo y angustia ante la duda de lo que le rodea, no sabe que ha olvidado, no sabe que ha imaginado, no sabe si todo lo que percibe es real y lo más angustiante, no sabe si los demás conocen de su condición.

En esta novela, como en las Matrioshkas, un secreto oculta a otro y este a otro, y así, hasta el final es que llegamos a saber todo lo que se oculta atrás del cuadro de la Ninfa durmiente. Literatura de primer nivel, que consolida a un personaje llamado a ser clásico en el género, la comisaria Teresa Battaglia.

Lean la novela, la disfrutarán.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el artefacto.

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