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Livier Fernández Topete

Aquel día iluminado por el brillo añil de sus ojos, cruzó con la imaginación los mares del mediterráneo, el Desnudo azul de Picasso, iba y venía como telón de fondo, mientras un blues gemía en la habitación.

La vida teñida de cobalto por algún pintor azulino, su vestido acuoso se confundía con el océano y las ideas se le perdían en el cielo.

Té azul para una lengua entintada de azulete, un cauce azur atravesando la plataforma de despegue o aterrizaje de los besos, un río caliente cruzando la cueva donde las palabras nacen.

Ave azul turquesa sobrevolando la memoria, azulado que recarga su color en la mirada, azulón que turba o que calma, índigo corriendo por papel algodonado que le sirve de soporte para el brillo añil de esos ojos.

Desnudo azul de Pablo Picasso.

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