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Horacio Cano Camacho

Yo fui un lector “de closet” de novela negra. Y lo fui porque mis amigos “leídos” la rechazaban como literatura de segunda. En México sigue persistiendo esa idea en muchos, sobre todo porque no se han dado la oportunidad de conocerla. Es curioso, pero muchos de los grandes santones de la literatura latinoamericana era también grandes conocedores y seguidores del género: Borges, Vargas Llosa, García Márquez, Del Paso, entre otros. Incluso una de las mejores traducciones de Edgar Allan Poe, revolucionario de la literatura fantástica y uno de los padres del policíaco se la debemos a Julio Cortázar, que a su vez era un gran aficionado al noir. Hace unos días me leí por allí que Neruda, un día se deshizo de su biblioteca y solamente conservó algunos libros, de novela negra, precisamente.

Como en cualquier otra literatura, podemos encontrar unas obras memorables y otras, totalmente prescindibles. Libros construidos por el marketing y literatura con L mayúscula. El autor y la serie que hoy les recomiendo es de esta última categoría. Se trata de Benjamin Black y su serie Quirke. Black es el seudónimo de John Banville, escritor irlandés de gran renombre, multipremiado, entre otros con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, 2014 entre muchos de los galardones literarios más prestigiados.

Benjamin Black

También en su faceta negra ha sido reconocido con algunos de los premios más importantes del género, como el RBA de Novela Policiaca que lo confirman como un verdadero maestro. El caso es que Banville/Black conectan con muchos vasos comunicantes sus dos caras: su amor por Dublín, sus reflexiones sobre la soledad, la madurez, la memoria, la vida y la muerte. El porqué se “esconde” tras Benjamin Black para escribir historias calificadas como negras es todo un misterio, pero podemos pensar que el género le permite entrar a espacios que sería muy difícil tocar en su otra faceta, digamos el lado más oscuro de sus personajes.

Ya hemos comentado en este bufete algunos de sus libros, como Lobos de Praga y Lémur y hoy les voy a recomendar la serie Quirke, compuesta, hasta ahora, por ocho títulos. Quirke es un hombre taciturno, solitario, cuarentón. Es el principal patólogo forense del Hospital de la Sagrada Familia y colaborador habitual de la policía de Dublín.

Tiene tras de sí una historia muy compleja, que en general explica más o menos su conducta. Es un tipo muy huraño, con un halo de tristeza permanente, con grandes secretos de su pasado, que durante la saga irán aflorando y explicando esa personalidad. Huérfano y criado en orfanatos católicos, donde sufrió abusos de los frailes y compañeros, y luego fue adoptado por el Juez Griffin en donde encontró una familia y el muy discreto circulo de amigos que perdurarán para siempre. Estudio medicina y se casó y enviudó muy pronto al morir su esposa al momento del nacimiento de su única, hija Phoebe. Esta situación lo llevó al alcoholismo y una vida muy desordenada que condujo al juez, como patriarca de la familia, a ordenar que Phoebe fuera adoptada por sus hemanastros Malachy y Sarah Griffin. Todos ellos serán personajes importantes de la serie.

Quirke es, a pesar de su vida desordenada, un profesional muy dedicado y brillante, y eso lleva al Inspector Hackett, de la policía de Dublín a recurrir a él continuamente y juntos formarán una pareja muy eficaz que recuerda un poco a Sherlock Holmes y el doctor Watson, pero al revés. Una de las principales características de nuestro personaje es su curiosidad, que le llevan a analizar cada caso con mucho cuidado, encontrando siempre cosas que no encajan. A veces es un pequeño detalle, en otras, una mirada de los demás, lo que lo empuja a investigar. Así descubre muchos asuntos turbios. Y esto inevitablemente lo confronta con los poderes fácticos que casi siempre tienen sus armarios llenos de esqueletos y asuntos por ocultar, y mas en un sociedad archicatólica y conservadora como la irlandesa.

Las saga está ambientada en Dublín de los años 50 del siglo pasado. La serie hace una visita por todos sus rincones emblemáticos, comenzando por sus tabernas (McGonagle es su habitual), las innumerables iglesias y conventos, y es una caminar por sus calles mojadas y verdes. Se puede paladear el whisky Jameson, la cerveza Guinness y las papas fritas con jugo de carne y crema ácida…

El primero de la serie es El secreto de Christine (2006) en el que descubre a su hermanastro Malachy, falsificando el certificado de defunción de una mujer. Su curiosidad le permitirá desenredar una trama muy oscura que pondrá su vida en peligro y acabará transformándole en otra persona, despertando de su devaneo alcohólico, recuperando su pasado y su presente y reencontrándose con Phoebe. Luego le siguen El otro nombre de Laura, En busca de abril, Muerte en verano, Venganza, Órdenes sagradas, Las sombras de Quirke y el más reciente Quirke en San Sebastián, recién publicado (2021) y al que apenas le hincaré el diente estos días. Todas sus novelas han sido publicadas en español por Alfaguara.

En cada titulo, Benjamin Black toma elementos de las novelas anteriores: personajes, pasajes, lo que sugiere leerlas en orden, sin embargo, el mismo Black se preocupa en explicar estos pasajes, por lo que podrían acometerse de manera independiente si gusta.

Atrévanse a leer a Benjamin Black/John Banville, seguro cambian su opinión de la novela negra, sino es que ya son fans, como en este bufete negro.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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