The Last of Us o como ponerse en los zapatos del otro9 min de lectura

Laura Palmer

Complejo, crudo, incómodo y lleno de altibajos emocionales es la secuela The Last of Us, un videojuego de horror y superviviencia para PlayStation 4. Se trata del mejor juego de 2020, los premios se acumulan para esta obra de Naughty Dog.

Algunos jugadores sostuvieron, luego de su lanzamiento, que llevaba consigo una ideología LGBTTTIQ+ e incluso un feminismo forzado, pero más allá de toda esta polémica (bastante absurda), claro que este juego nos dejó algo más que su jugabilidad, narrativa, gráficos y banda sonora.

¿Un videojuego nos enfrenta a dilemas éticos que nos hacen sentir incómodos y reflexivos? Este juego parece lograrlo bastante bien. Ya no se trata de un videojuego donde asumimos que debemos masacrar a los “malos” para lograr el bien para “todos”, justificando horas continuas de violencia. The Last of Us, te transporta a un estado de incomodidad donde, además de pasar horas sorteando bestias, humanos sin escrúpulos y fanáticos, todo esto para sobrevivir, nos hace pensar en el sentido de la venganza, el amor, la pérdida, el duelo y las decisiones que tomamos.

*****Alerta spoiler*****

Hay sacrificios que deben hacerse

Un extraño virus proveniente de un hongo Cordyceps se apodera del mundo y sus habitantes convirtiéndolos en bestias sedientas de sangre, algo así como zombis, ya que basta una mordedura para estar contagiado. En medio de esta catástrofe en la población de Austin, Texas, Joel, su hija Sarah y su hermano Tommy, buscan huir, pero son interceptados por el ejército gringo, lo militares tienen la orden de limpiar el lugar y terminan asesinando a la pequeña Sarah.

El virus termina por invadir al resto del planeta, algunos sobrevivientes son puestos en zonas de cuarentena supervisadas por grupos paramilitares que los oprimen; las extrañas criaturas que llaman chasqueadores merodean lo que queda de las ciudades. Joel vive ahora en Boston y se ha convertido en un tipo rudo, se dedica, junto a Tess (una amiga o algo así), al contrabando. Mientras buscan un armamento que les fue robado, se encuentran con Marlene, fundadora y la líder de las Luciérnagas (un grupo de rebeldes), quien les pide llevar a una adolescente de nombre Ellie a su base central en Washington DC a cambio de devolverles las armas.

Joel / Ellie

Así comienza esta aventura, Joel y la pequeña Ellie tienen una relación ríspida, pero poco a poco se acercan y conectan, cual padre e hija. Joel se entera del interés que tienen las Luciérnagas en la adolescente: ella es inmune y su ADN puede contener la cura para el terrible virus, mantenerla a salvo puede darle una segunda oportunidad al mundo para volver a la calma.

Los obstáculos son demasiados, pero cuando por fin llegan a su destino ocurre algo inesperado, la única opción para crear una vacuna es una intervención que costará la vida de Ellie. Joel decide sacarla del quirófano, asesinar al médico encargado y a cualquiera que busque detenerlo. Fin del primer juego.

El sentido de la venganza

En esta segunda entrega de The Last of Us, Ellie ha dejado de ser una adolescente y aprende poco a poco que la vida es buena, vive en Jackson junto a Joel, el hermano de éste, y una comunidad de personas que solo buscan prosperar después del caos.

Patrullar las áreas cercanas, convivir, enfrentar problemas como crecer y enamorarse, es todo lo que acompaña a este pequeño poblado rodeado de bardas y electricidad. Ellie está enamorada de Dina, una amiga del pueblo, pero también se encuentra frustrada por haber sido salvada y, así, evitar el desarrollo de la vacuna.

Dina / Ellie

A las puertas de Jackson, un grupo paramilitar llamado los Lobos, compuesto por ex integrantes de Luciérnagas, entre ellos Abby, la hija del médico asesinado por Joel años atrás, logran aislar a éste y asesinarlo brutalmente con un palo de golf frente a los ojos de Ellie.

Una Ellie frustrada y sumamente adolorida decide no descansar hasta asesinar a todos los que tuvieron que ver poco o mucho con el asesinato de Joel. La acompañan su novia Dina y su amigo Jesse, juntos enfrentan a los chasqueadores, a los fanáticos sectarios llamados serafitas, a los paramilitares, pero también sufrirán fuertes dilemas que los llevan a preguntarse por el sentido de la venganza.

En el transcurso de la historia, y mientras Abby busca resarcir el daño que su venganza provocó en quienes la rodean, conocerá a Lev, que le hará cuestionarse todo en lo que ha creído. Lev creció en una comunidad sectaria en Seattle donde le rinden culto a una profetisa, en este lugar oponerse a tu destino como un matrimonio forzado y decidir ser hombre es igual a morir, por lo que deberá huir junto a su hermana Yara. Abby buscará ponerlas a salvo oponiéndose al grupo paramilitar de Lobos que busca exterminar a los serafitas para hacerse de su territorio, así es, poco a poco Abby se convierte en Joel.

Lev / Abby

Más allá del juego

A veces odiamos estar en los zapatos del otro, pero en el trascurso de esta historia, es lo que toca hacer, jugamos siendo Ellie, otras veces Abby. Avanzamos en la historia sin querer apretar el botón que nos indican, cuestionamos las decisiones que toman los personajes que acompañamos, y también nos preguntamos si merezca la pena salvar a una humanidad, si para lograrlo hay que matar a una niña.

La música en esta secuela cobra mayor importancia y nos hace experimentar la desolación de un mundo a punto del final, es realizada por el argentino Gustavo Santaolalla que, como dato curioso, aparece en el juego junto a su banjo. La guitarra es el recurso narrativo para ir del pasado al presente, pero también es la única forma en que en un mundo destrozado, Ellie y Joel se vinculan con los que más aman, regalándonos momentos significativos con los covers “Future Days” de Pearl Jam y “Take on me” de A-ha.


The Last of Us nos ha mostrado que hay otra forma de realizar videojuegos en la industria, porque además de construir una historia que no desea quedar bien con nadie, creó protagonistas mujeres sin caer en el canon estético usual e incluyó la orientación sexual y la identidad de género sin rodeos para el susto de muchos de sus detractores.

Ahora se prepara la serie en HBO que esperemos no se aleje del tono oscuro, la complejidad de sus personajes y no abandone su espíritu rebelde. Se han escuchado nombres conocidos como Craig Mazin (Chernobil), y Neil Druckmann, director creativo y creador de esta saga.

The Last of Us, II parte (2020)

Acción y aventura / +18
Plataforma: PlayStation 4
Desarrollador: Naughty Dog
Director: Neil Druckmann
Compositor: Gustavo Santaolalla
Diseñadores: Emilia Schatz
Richard Cambier

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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