Tongolele no sabía bailar6 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

Sergio Ramírez es un personaje notable en el panorama cultural y político de Latinoamérica, en su vertiente pública llegó a ser vicepresidente de Nicaragua con el gobierno sandinista emanado de la revolución de 1979, protagonizada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle; en su faceta cultural tiene una vasta obra escrita, siendo reconocido como uno de los más grandes escritores latinoamericanos de la actualidad, su obra ha sido traducida a múltiples idiomas y ha sido galardonado con diversos premios literarios, como el premio Alfaguara, el premio Dashiell Hammett y en 2017 el premio Cervantes. Su producción abarca el cuento, la novela, la novela negra y la poesía. 

En esta ocasión hablaremos de su libro más reciente, Tongolele no sabía bailar (Penguin Random House, 2021), este libro forma parte de la trilogía protagonizada por el inspector Dolores Morales y comprende El cielo llora por mí (2008), Ya nadie llora por mí (2017), y Tongolele no sabía bailar (2021).

Sergio Ramírez

El inspector Dolores Morales está envejeciendo y es casi un sesentón, viejo combatiente sandinista, fue herido en la batalla de la colina 33 y a resultas de ello perdió una pierna que le sustituyeron por una prótesis que le pusieron en Cuba, paso varios años trabajando en la Policía Nacional de Nicaragua y tuvo su momento de gloria y desgracia cuando en 1999 en un operativo logró desarticular una red de narcotráfico que operaba en el país y que tenía vínculos con el cartel de Cali y con el de Sinaloa, su desgracia se debió a que este operativo molestó a grandes oligarcas y personajes de un gobierno ya corrompido, por lo que se le dio de baja de la policía, ahí comenzó su carrera como investigador privado. 

El inspector Morales es un hombre mujeriego y con problemas con el alcohol, con una vida tormentosa en la que ahora le hace compañía su actual pareja y confidente Fanny Toruño, mujer que fue abandonada por el esposo al diagnosticársele cáncer. A pesar de todo ello (o gracias a ello) conserva un irreductible sentido del deber y de la justicia que le da norte, sustento en sus momentos más bajos y le impulsa a seguir adelante.

El inspector se gana la vida investigando infidelidades, espiando a esposas mancornadoras y a maridos adúlteros, trabaja de la mano con su fiel ayudante, Serafín Manzanares, alias Rambo, ex subalterno suyo en su etapa de guerrillero. De repente la vida del inspector da un vuelco cuando a resultas de un trabajo encargado por un poderoso millonario, quien le pide investigar la desaparición de su hija, pero descubre secretos vergonzantes que debieron permanecer enterrados.

Por influencia de su cliente y por medio de un siniestro personaje, Anastacio Prado, alias Tongolele operador todopoderoso de los servicios secretos y mano ejecutora del régimen, es capturado y desterrado a Honduras junto con su fiel Rambo, hecho que da inicio de esta gran novela, la cual narra el intento de regresar a Nicaragua donde Morales y Rambo guiados por un singular personaje, El gato de oro, quien se ofrece a introducirlos clandestinamente en Nicaragua a cambio de un pago y de acompañarlos en su periplo.

El hilo conductor de la novela es el conflicto entre el inspector Morales y Tongolele, el primero en su afán de regresar a Nicaragua, acompañar a su amada convaleciente y Tongolele en su obsesión de desaparecer a Morales por lo que sabe de él y del régimen, además de viejas rencillas larvadas a través de los años, la trama se va complicando pues todo ocurre en medio de una etapa de malestar profundo en la sociedad nicaragüense que se manifiesta en las calles con protestas de estudiantes y trabajadores, hartos de las injusticias y pobreza en que los tiene hundidos la «pareja en el poder” que reacciona con brutalidad, planeando y ejecutando la represión contra los inconformes (enemigos de la revolución, les llaman) mediante su brazo ejecutor, el temido Tongolele.

Es inevitable situar la acción y personajes de la novela en la realidad de la Nicaragua actual, el autor, protagonista y gran conocedor de la realidad y la historia nicaragüense, utiliza magistralmente sus recursos literarios para presentar una metáfora verosímil, descarnada y a veces jocosa de la sociedad nicaragüense y su tragedia, un pueblo que se sacudió la dictadura en el 79, y que ahora está sojuzgado por una dictadura que comanda la dupla de Daniel Ortega y su esposa, que encarnan la maldición que ha marcado a muchas revoluciones y cambios esperanzadores de la historia, en donde “la revolución se traga a sus propios hijos”.

Sergio Ramírez usa sus recursos literarios, experiencia y conocimiento de primera mano para crear una historia con personajes arquetípicos de la Nicaragua actual: Así, aparecen en las páginas, el cura con sentido social, el torturador sociópata y envilecido, la adivina, consejera y pitonisa de los poderosos, el estudiante idealista dispuesto al sacrificio y una vasta galería de personajes que van poblando y dando vida a la novela, personajes que inevitablemente relacionamos con nuestras propias vivencias y que en sus historias nos harán recordar las grandes novelas del boom latinoamericano en los ecos de un realismo mágico que aún persiste en la literatura y en la realidad de nuestra parcela del mundo.

Sin duda una gran novela donde todo encaja en su lugar, personajes, tiempo, historias que nos arrancarán desde una carcajada hasta una lágrima, pero sobre todo, nos harán reflexionar sobre el poder de la literatura para hacernos entender y apropiarnos del entorno y de la historia.

Novela negra de altos vuelos, que se enfrenta y deja sin argumentos a los detractores que aún quedan de este género, como literatura menor. Los invito con entusiasmo a leerla.

Ps. Si quieren saber el origen del mote de Tongolele, tendrán que leer la novela.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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