25 Instantáneas de Renato Tinajero o Tiene el amor su gloria a las puertas del infierno5 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿Te imaginabas como escritor?

Sí. Sí me recuerdo de niño deseando ser escritor. Muchas veces.

2. ¿Eras buen estudiante?

Puro diez y cuadro de honor. Siempre. Abanderado en la primaria, la secundaria y la prepa. Pero en la universidad me daba mucho sueño en algunas clases, por causas que me son totalmente imputables.

3. Comenzaste como cuentista ¿no?

Como cuentista y cronista de un reino imaginario llamado Conejilandia. A los ocho años.

4. ¿Cómo llegaste a la poesía?

Por la lectura de algunos poetas muy honestos. Vallejo, Kavafis y Pessoa, creo, entre los primeros. Después también Szymborska. Por un poema de Celan y otro de Heaney. Por el Eclesiastés y el Cantar de los Cantares. Por García Lorca, que lo escuchaba con mi papá en unos cassettes de Nati Mistral. Por mis lecturas de filosofía. Y porque creí que escribir un poema era más rápido y menos arduo que escribir un cuento. Estaba muy equivocado.

5. ¿Sueñas con libros?

Sueño con largos y maravillosos libros que escribo verso por verso. Y a la mañana siguiente no recuerdo una sola línea.

6. Cinco poetas axiales en tu vida.

(Ver respuesta a la instantánea número 4).

7 ¿Algún día seremos un “país de lectores”?

Sí. Algún día, cuando se agoten todos los pretextos y el último político, exhausto, se haya solazado en la invención de la última mentira, mientras esperamos a los bárbaros y aguardamos la colisión inminente de un asteroide siete veces más grande que el Cerro de las Mitras, volveremos los ojos hacia las bibliotecas que estuvieron siempre ahí. Y leeremos. O quizás antes, cuando la educación y la ciencia se conviertan por fin en una prioridad para el Estado.

8. ¿Fueron importantes las bibliotecas en tu formación?

Las visitaba con frecuencia cuando era joven. Sí. Pero fue más importante la cultura subsidiada. Leí cientos de Novelas inmortales y Joyas de la literatura. Quienes pertenezcan a mi generación probablemente recuerden esas publicaciones de pulpa de celulosa, tipo cómic y baratísimas que vendían en los estanquillos.

9. ¿Buscas o encuentras tus imágenes?

La búsqueda y el encuentro son dos caras del mismo fenómeno. Uno sale a la búsqueda, pero en el otro extremo de la ecuación se sitúa el laberinto de las causas y de los efectos, quien sirve generoso el banquete. Hay que ser fieles porque el cosmos también es fiel, y lo es de un modo ejemplar. La fidelidad es mutua. Lo escribí así en un poema: “en suave trote acuda fiel a nuestro fiel llamado”.

10. ¿Te desvelas escribiendo?

Por temporadas, claro que sí.

11. ¿Das a leer tus libros antes de darlos por terminados?

No.

12. ¿Cómo fue tu niñez?

Nada me faltó. Pero era en extremo tímido, en extremo temeroso. Algunos de esos temores me acompañan todavía.

13. ¿El Premio Aguascalientes te cambió la vida?

Sí, desde luego. Gané lectores, pero sobre todo amigos. He conocido gente muy buena.

14. ¿Asiduo al cine, los antros, las exposiciones, los conciertos?

Siempre me falta tiempo para todas esas cosas.

15. ¿Qué te deprime y qué te estimula?

Me deprimen los actos cotidianos de crueldad. Los humanos somos escandalosamente indiferentes al sufrimiento y la necesidad ajenos. Me estimulan las bondades cotidianas, la diaria invención de la bondad.

16. ¿Pasas tiempo con tus amigos?

No mucho.

17. ¿Viajas mucho?

No.

18. ¿Trabajas poemas individuales o con la idea de un libro?

Casi siempre con la idea de un libro, o cuando menos con una visión de conjunto. Necesito el plano del edificio. Soy malo para improvisar.

19. ¿De dónde vienen tus títulos?

De la improvisación. Por eso son malos.

20. ¿De qué te mantienes?

De la generosidad del universo. ¿Puedes creer que en 20 años de haber terminado la carrera de filosofía no me haya faltado nunca el trabajo? Pensé que los filósofos tenían más tiempo para pensar. Casi siempre doy clases. Durante muchos años fui bibliotecario.

21. ¿Una vez que comienzas ya no paras?

Puedo parar muchas veces. Tengo que. La vida te reclama. Los niños piden de comer; al gato, herido, hay que llevarlo al veterinario. Hay una gotera en la regadera y una pila de trastos por lavar.

22 ¿En tu libro más reciente retomas la narrativa?

Sí. Y no. Porque en mis libros de poemas también narro muchas cosas. Sería más exacto decir que en mi libro más reciente abandono por una temporada la versificación.

23 ¿Lees a los escritores de tu generación?

Leo de todo, pero sin método. Así que claro, leo a mi generación, pero aún no leo bastantes de sus libros. Me gustaría.

24 ¿Ha sido importante la Universidad de Nuevo León?

¡Sí! Tengo una deuda impagable con mis maestros. Algunos de los mejores incluso ya murieron. Ni cómo hacerle para cuando menos ir a estrecharles la mano. Y la Universidad ha publicado algunos de mis libros.

25 ¿Te irías a vivir a otro país?

¿Por qué no?


Renato Tinajero (Ciudad Victoria, 1976).

Estudió filosofía en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es autor de cuentos, poemas y ensayos, profesor universitario y coordinador de talleres literarios.

Entre sus libros se cuentan Yorick (Diáfora/UANL, 2008), Fábulas e historias de estrategas (FCE/ICA/INBA, 2017) y El mal de Samsa (UANL/UMM, 2019).

En el año 2012 fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en la especialidad de Poesía. En 2017 su libro Fábulas obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes.

Vive en Apodaca, Nuevo León.

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