Materia oscura: El largo sueño de las cifras

Ignacio Padilla Te asustaban cosas que a nadie más habrían asustado: el rumor del agua, la asimetría de ciertas frutas, alguna formación nubosa. Lo demás apenas te conmovía, como si cada uno y casi todo perteneciésemos a un universo alternativo, inaccesible para ti. Solo una vez percibí en tu rostro algo similar a la felicidad; una tarde, poco después de que te regresaran al Instituto de Neurología, volví a observarte a través de un vidrio falso, y por un segundo creí reconocer en tus facciones una emoción distinta de la…

Materia oscura: Un día perfecto para el pez plátano

J. D. Salinger En el hotel había noventa y siete agentes de publicidad neoyorquinos. Como monopolizaban las líneas telefónicas de larga distancia, la chica del 507 tuvo que esperar su llamada desde el mediodía hasta las dos y media de la tarde. Pero no perdió el tiempo. En una revista femenina leyó un artículo titulado «El sexo es divertido o infernal». Lavó su peine y su cepillo. Quitó una mancha de la falda de su traje beige. Corrió un poco el botón de la blusa de Saks. Se arrancó los dos…

Materia oscura: El colibrí

Witold Gombrowicz Hacía cuatro días que navegábamos en el «barreño» de Rosa María por el río Pilcomayo; estábamos más o menos a medio camino entre Formosa y Asunción, capital del Paraguay. Anochecía, el agua blanqueaba bajo una fresca brisa, por encima de ella se veía el resplandor del calor reciente, el cielo descaradamente azul poblado de nubecitas y a ambos lados el bosque salvaje. Este «barreño» de Rosa en realidad era un corriente barco fluvial de carga de los que navegan por el Paraná; lo compró barato, lo pintó, instaló…

Materia oscura: La tienda del molino

Truman Capote La mujer miró a través de la ventana trasera de la tienda, absorta en los niños que jugaban alegremente en el agua luminosa del arroyo. El cielo estaba absolutamente limpio, y el sol del Sur caldeaba con intensidad la tierra. La mujer se secó el sudor de la frente con un pañuelo rojo. El agua, que discurría rauda sobre los brillantes cantos rodados del fondo del arroyo, parecía fría y tentadora. Si aquellos excursionistas no estuvieran allí abajo, pensó, juro que ahora mismo iba y me sentaba en…

Materia oscura: Historia completamente absurda

Giovanni Papini Hace unos cuantos días, mientras estaba escribiendo, con una ligera irritación, algunas de las más falsas páginas de mis memorias, oí llamar levemente a la puerta, pero no me levanté ni contesté. Los golpes eran demasiado débiles y no me gusta tener tratos con los tímidos. Al día siguiente, a la misma hora, oí llamar de nuevo y esta vez los golpes fueron más fuertes y más resueltos. Pero tampoco aquel día quise abrir, porque no me gustan nada los que se corrigen demasiado pronto. Al día siguiente,…

Materia oscura: La sala del piano

Ana María Shuá Todos los sábados el tío compraba juguetes para todos los sobrinos. También ponía sobrenombres feos: a Wálter lo llamaba Báter. Baterclós era inodoro. Pero ahora la palabra baterclós se usaba poco y Wálter intentó tímidamente acariciarle el brazo. Cuando se dio cuenta de que su roce no podía ser percibido, fue más fácil seguir con caricias largas y mecánicas en el brazo no canalizado. Pudo tomarle la mano, que estaba fresca pero no fría. ¿Todos los sábados? «Los del servicio médico son un ángel», le había dicho…

Materia oscura: El beso

Tommaso Landolfi El notario D., soltero y aún no viejo, pero malditamente tímido con las mujeres, apagó la luz y se dispuso a dormir, cuando sintió algo en los labios, algo parecido a un soplo o, más bien, como el roce de un ala. No le dio mayor importancia, podía ser el aire removido por el cobertor o bien una mariposilla nocturna, y en seguida concilio el sueño. Pero la noche siguiente tuvo la misma sensación, incluso más clara; en lugar de rozarle, aquel algo dejó sentir su peso por…

Materia oscura: Perfecto Luna

Elena Garro Tal vez serían las once y media de la noche, cuando Perfecto Luna pasó las últimas casas del pueblo. A esa hora ya todos dormían, y nadie notó su paso. Gracias a Dios había sido muy simple: levantar las trancas del almacén, husmear por la rendija y salir a la calle oscura. «Con tal que no roben, y que luego digan: miren al cabrón de Perfecto, se pasó a robar todo lo que halló en la tienda». Pero ¿qué otra cosa podía haber hecho? ¡No quería entregar su…

Materia oscura: El converso

Juan José Arreola Entre Dios y yo todo ha quedado resuelto desde el momento en que he aceptado sus condiciones. Renuncio a mis propósitos y doy por terminadas mis labores apostólicas. El infierno no podrá ser suprimido; toda obstinación de mi parte será inútil y contraproducente. Dios se ha mostrado en esto claro y definitivo, y ni siquiera me permitió llegar a las últimas proposiciones. Entre otros deberes, he contraído el de hacer volver atrás a mis discípulos. A los de la Tierra, se entiende. Los del infierno seguirán esperando…

Materia oscura: Otro cuento ruso

 Roberto Bolaño                                                                     Para Anselmo Sanjuán En  cierta ocasión,  después  de  discutir  con  un  amigo  acerca  de  la  identidad peregrina del arte,  Amalfitano  le  refirió  una  historia  que  a  él  le  contaron  en Barcelona. La historia versaba sobre un sorche de la División Azul española que combatió en la Segunda Guerra Mundial, en el frente ruso, más concretamente en el Grupo de Ejércitos Norte, en una zona cercana a Novgorod. El sorche era un sevillano bajito, delgado como un palillo y de ojos azules que por esas cosas de la…