25 Instantáneas de Eve Gil o Niebla matinal sobre una montaña sin nombre10 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿Formas parte de alguna Hermandad?

Bueno…en la puerta de nuestro departamento, mi hija mayor pegó una calcomanía que dice “Este es un hogar otaku, no se acepta propaganda de otras religiones”. Otakus, para los que no lo sepan, son personas aficionadas a todo lo que huela a japonés, muy particularmente los mangas y animes, y lo que de ello se derive. Esa podría ser una forma de hermandad, creo. El feminismo también…a veces.

2. ¿Despiertas con una historia en la cabeza?

Mi imaginación funciona como una lavadora, no para de girar y arrastrar consigo varias ideas. Cuando brota una que me resulta especialmente atractiva, procuro anotarla inmediatamente, antes de que las que vengan atrás la aplasten.

3. ¿Empiezas un libro antes de terminar otro?

He de reconocer que sí. El único escritor que me ha dicho que trabajaba en varios proyectos a la vez, fue Federico Campbell. Cuando yo he mencionado ante colegas que trabajo en dos o tres libros totalmente distintos entre sí, me miran con perplejidad y afirman que eso no puede ser. Pero no le veo nada de raro a que, por ejemplo, mientras escribes un libro, empieces a abrirle paso a otro u otros.

4. ¿Trabajas bien cuando el tiempo apremia?

Definitivamente no. Si me ponen una fecha para entregar algo, empiezo a trabajar en el primer minuto del convenio para evitarme apuros. Mi frase de cabecera es “Las cosas se hacen bien, o no se hacen”, y soy incapaz de trabajar bajo presión. Por eso me retiré del periodismo.

5. ¿Te has vestido de geisha?

Nunca…bueno, casi, pero quedó fatal porque el maquillaje se me escurrió. No fue precisamente de geisha, sino un cosplay con un look similar al de una geisha.

6. ¿Hay algo que te obsesione?

Me obsesiona todo, y eso me hace sufrir mucho. Ni siquiera sabría por dónde empezar…el trabajo, naturalmente. Mis hijas, aunque a estas alturas es poco lo que puedo hacer por ellas, tengo rachas de fustigación maternal. Me preocupa mucho mi país, la política. Me anticipo a las cosas por culpa de mi imaginación que es un monstruo voraz, más allá de la literatura, y por lo general siempre veo el peor escenario posible para todo, incluso para lo que deseo que marche muy bien.

7. Cinco escritor@s fundamentales en tu biblioteca.

Cinco son muy poquitxs, jejeje…pero en fin: Haruki Murakami, Murasaki Shikibu, Yukio Mishima, Angela Carter y Flannery O’ Connor.

8. ¿Eres visual, táctil, auditiva?

Dicen que las mujeres somos más auditivas, pero en mi caso soy muy, muy visual. Por eso amo el cine tanto como a la literatura y puedo pasar horas mirando fotografías.

9. ¿Te has hartado del mundo?

Querido: estoy harta del mundo. Por eso soy escritora.

10. ¿Tienes sentido del humor?

De entre mis múltiples defectos y escasas cualidades, yo diría que mi virtud número dos (porque la uno es mi capacidad de trabajo) es el sentido del humor. Soy una “standupera” de la vida, perdón por el neologismo. Pero esa capacidad de reírte de todo y de todos, incluido de ti mismo, provoca muchas broncas. Yo escribí una stand up comedy autobiográfica para que una actriz la dramatizara durante un coloquio titulado Machismo y literatura, efectuado en Hermosillo, mi tierra, en el 2017…y desde entonces estoy recibiendo amenazas de muerte, insultos y golpetazos en las redes sociales. Es totalmente en serio, se puede corroborar. Pero lo volvería a hacer, y me encantaría actuarlo yo misma.

11. ¿Le das muchas vueltas antes de tomar una decisión?

Soy virgo. Creo mucho en la astrología (uno de mis múltiples defectos), y es cierto que los nativos de ese signo le damos muchas vueltas al asunto, lo ponemos todo al derecho y al revés antes de decidirnos. Y una vez tomada la decisión, ya no nos echamos para atrás.

12. ¿Cómo corriges?

Imagínate, con lo obsesiva que soy…hace algunos años alguien me contó que José Emilio Pacheco corregía sus libros cuando los reeditaban…pues yo hago lo mismo. Ya publicados, tras haberles dedicado meses enteros a pulirlos, me doy de topes contra la pared. Y por más que me impongo no releer el material ya publicado por salud mental, tarde o temprano vuelvo a caer.

13. ¿Cantas chido?

Acá entre nos: canto bien, y no nada más en la ducha. Entre los diecisiete y veinte años fui vocalista de un grupo heavy metal de puras morras, éramos cinco, nos llamábamos “Doncellas de metal”, aunque en la escuela constantemente me pedían que cantara como Cyndi Lauper, porque me salía igualito. Cuando mi hija mayor era pequeña, me pedía que le cantara “Like a virgin” con las voces de Madonna, Brittney Spears y Christina Aguilera…pero, mis respetos para Christina: mi voz es demasiado delgada. Soy soprano.

14. ¿Actuarías en una película?

¡Claro!, de hecho, debuté en la versión cinematográfica de Sho shan y la dama oscura, bajo la dirección de Carlos Preciado Cid, haciendo el peor cosplay de mi vida (para el que me pintaron medio geisha, precisamente, Yuuko Ichihara). Pero estudié actuación con Ángel Norzagaray cuando estaba en la universidad.

15. Música favorita.

La música me fascina. Mis playlists de spotify son de lo más eclécticas que te puedas imaginar. Siento un afecto muy especial por la música de los ochentas, más incluso que por la de los noventa, que en teoría tendría que ser la mía, pero a los 9 años ya andaba comprando discos de Donna Summer y Village People. También me gusta mucho la música actual, aunque no podría ser tan fan de los Imagine Dragons como en su momento lo fui de Durán Durán.

16. ¿Se te ha quitado lo norteña?

Ni un poquito.

17. ¿Eres una chica mala de la literatura?

Según algunos, soy como la canción esa de Astrid Hadaad (para que veas que me gusta todo tipo de música), pero la realidad es que soy una buena persona. Qué no diera yo por ser como las autoras que abordo en mi libro Evaporadas, haber tenido experiencias salvajes como Kathy Acker o haber asaltado OXXOS como Albertine Sarrazine…o haber tenido muchos amantes y protectores como Jean Rhys… pero nada de eso se me dio, tuve que conformarme con inventar personajes que se atrevieran a hacer lo que yo no.

18. ¿Qué te pone de buenas?

Contestar este cuestionario me ha puesto muy de buenas. También un buen libro o una buena película, porque no espero nada del mundo exterior.

19. ¿Participas en la vida cultural?

No mucho, es decir, no presencialmente. Cuando un amigo o amiga muy queridos me piden que les presente un libro, soy incapaz de negarme y procuro que no se arrepientan de haberme concedido ese honor…pero en el fondo, Bartleby dixit, “preferiría no hacerlo”.

20. ¿Te has sentido censurada?

¡Uy! Si alguien escribiera mi biografía o una novela sobre mi vida, el título no podía ser otro que Censuradíssima. Lo he sido tanto, pero tanto, que si entro en detalles terminaría escribiendo yo misma esa novela. Por lo pronto ya te di un ejemplo: mi stand comedy fue removida de YouTube por los “ofendidos”, y ni siquiera me sorprendió.

21. ¿La crítica es una labor ingrata o satisfactoria?

Por lo que a mí respecta, muy satisfactoria. No sé por qué la mayoría de los críticos mexicanos creen firmemente que tienen que resultar odiosos y hasta crueles para ser objetivos, y que el que los escritores los odien es síntoma de que hacen bien su trabajo. Para empezar, yo no perdería mi tiempo haciendo crítica de libros que no me gustan. Lo hice una sola vez en mi vida porque era un libro en extremo insultante para la comunidad literaria de México, ¿y qué crees?, es la más célebre de mis reseñas. Qué mala onda.

22. ¿Cómo comenzaste?

Esta anécdota se le heredé a la heroína de mi novela Réquiem por una muñeca rota. Cuando ingresé a la secundaria yo quería hacer cómics, de hecho los hacía, dibujaba muy bonito. Pero pusieron en mis manos un libro de Oscar Wilde y me incluyeron en una lectura coral en voz alta, de El ruiseñor y la rosa. A mí me tocaba leer la penúltima estrofa y cuando llegó mi turno, no podía hablar: estaba ahogada en lágrimas. Supe ese día que quería ser como Oscar Wilde. Tenía 12 años. A los 13 concreté mi primera novela que se titulaba “Lección de amor”.

23. ¿Relees mucho?

Sí, y me encanta hacerlo porque nunca es el mismo libro de la vez anterior. A veces resulta que no era tan bueno como recordaba, pero otras… ¡qué maravilla!

24. ¿Conoces Japón?

No físicamente. Lo conozco a través de su literatura, su cultura…y Google Earth. Pero si se me apareciera un genio no le pediría ninguna de las chorradas que suelen pedírsele a los genios…yo le pediría unas vacaciones en Japón y muchos yenes para gastar.

25. ¿Es preferible no conocer a tus escritores favoritos?

A veces. Yo soy ultra fan de un autor mexicano (me reservo su nombre porque está vivo y no quiero que parezca que le estoy haciendo la barba) y me llevé una tremenda decepción al conocerlo porque creo que estaba de malas, o no sé, y casi me hizo llorar. El caso es que no le perdí el gusto a su literatura y actualmente la llevo bien con él.


Eve Gil (1968, Hermosillo, Sonora).

Narradora, ensayista y periodista cultural originaria de Sonora. Estudió literaturas hispánicas en la Universidad de Sonora. Becaria del FECAS-Sonora 1993-1994 y 2004-2005; y del FONCA en la categoría de Jóvenes Creadores 1995-1996. Mención honorífica en el Certamen Nacional de Poesía Anita Pompa de Trujillo 1993. Premio La Gran Novela Sonorense 1993 por Hombres necios. Mención honorífica en el Concurso del Libro Sonorense 1994, género dramaturgia, por Electra Masacrada. Premio Nacional de Periodismo Fernando Benítez en 1994, Premio El Libro Sonorense 1996 por El suplicio de Adán. Mención honorífica en el Certamen Binacional de Novela Border of Words 2001. Premio El Libro Sonorense 2006 por Jardines repentinos en el desierto. Paisaje y carácter sonorenses en la narrativa mexicana del siglo XX. Premio Nacional de Cuento Efraín Huerta 2006 por Sueños de Lot.  Autora de las novelas Réquiem por una muñeca rota, Cenotafio de Beatriz y Virtus y el ensayo publicado por Difusión Cultural de la UNAM, La nueva ciudad de las damas.  Ha publicado una serie de novelas con el tema del manga japonés como Sho-shan y la dama oscura (2009, llevada al cine por Carlos Preciado Cid), Tinta violeta (2011) y Doncella Roja (2013), destacándose con gran éxito por lograr una temática novedosa en nuestra lengua. Tiene a su cargo la sección Charlas de café en la revista Siempre, Presencia de México y la columna Biblioteca fantasma, en La Jornada Semanal. En 2018 se reeditó El suplicio de Adán a veinte años de la censura oficial que obstruyó su llegada a los lectores. Fue miembro del jurado del Premio Nacional de las Artes 2017 en la categoría Lingüística y Literatura. Sus libros más recientes son Evaporadas, las chicas malas de la literatura (Nitro Press, 2018), que figuró en cuatro listas de los mejores libros del 2019, y la novela-reportaje Borrada de Dublín (Camelot, España, 2019).

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