6 Conejo, un escaparate de poesía latinoamericana musicalizada4 min de lectura

Alejandro Amado Frausto

La danza contemporánea se hizo presente de forma espontánea en el concierto que brindó Ampersan en Giraluna el viernes 21 de febrero. La ejecutante era Paloma Martínez, madre de Zindu Cano, vocalista de la banda. Aunque no estaba en el programa, viajó desde Guadalajara para ver tocar a su hija en la ciudad donde las piedras valen más que los humanos.

Paloma bailaba en su estilo algo que en teoría debería zapatearse, pero nadie zapateaba. Su danza atrajo las miradas de los presentes esa noche en el centro cultural. Desde el escenario Zindu la invitó a pasar; aceptó y subió unos minutos, pero regresó al rincón desde donde se sentía más cómoda mientras el concierto continuaba y ella bailaba “Pajarillo jilguero”, un son del estado de Guerrero.

Para ese momento Kevin García y Zindu Cano ya habían interpretado a sus seguidores los dos sencillos, que junto a otras cinco canciones, integran hasta ahora el disco que lanzarán el próximo verano: 6 Conejo, una producción que musicaliza poesías de autores latinoamericanos y que continúa en desarrollo.

Las canciones de estreno eran “Baquiné”, un poema del puertorriqueño Luis Palés Matos, que habla sobre el velorio de un niño en la tradición africana y “Cuando muere una lengua”, un poema de Miguel León Portilla que fue grabado en el estudio de Café Tacuba en Ciudad  Satélite y en el que colabora Rubén Albarrán. Ambos temas fueron producidos por Jerónimo González.

el-artefacto entrevistó en exclusiva a Zindu Cano, quien detalló que se trata del tercer álbum de estudio y contiene poesías musicalizadas de Nicolás Guillén, Natalio Hernández, Ricardo Yáñez y contiene un tema con rezos de la sacerdotisa oaxaqueña María Sabina.

“Hasta ahora son siete temas con géneros variados. Trabajamos afrobeat, como en ‘Baquiné’, rap como en ‘Cuando muere una lengua’, danzón en “Dolorosa”; estamos trabajando con el huayno y con la canción cardenche. La vertiente de música fusión sigue estando presente en este disco pero la línea estética es la música electrónica, sintetizadores, samplers, efectos. Y así vendrá este disco en el que nos damos la oportunidad de explorar más a profundidad la música electrónica pero sin perder esa variedad de géneros con la que nos gusta jugar”.

Sobre la grabación de “Cuando muere una lengua”, que curiosamente interpretaron en Morelia el Día Internacional de la Lengua Materna, Zindu Cano detalló que conocieron a Rubén Albarrán a finales del 2018 en un festival en San Panchito. Ahí le presentaron la canción, le gustó mucho por su identificación con los pueblos indígenas y su gusto por la poesía de Miguel León-Portilla, y fue que amarraron la colaboración.

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