Allen Ginsberg: No te enfades conmigo2 min de lectura

Allen Ginsberg

Éter                (Fragmento)

Cuatro nariguetazos y estoy hecho,
De calzoncillos en la cama,
        algodón blanco en la mano izquierda,
arquetipo de degenerado,
       gusto sangriento en la boca
                    de la Silla del Dentista,
música, eructos sonoros de la Eternidad
               una lechuza con lentes borroneando papeles en la
                         fría oscuridad
                 Todo el tiempo el sonido en mis oídos
                         de los ómnibus abajo
-tos de paragolpes de taxis – chirrido de calles-
Risa y disparos de pistola produciendo ecos
                         en todas las paredes
      goteras y tics de neón -la voz de Miríades
                de pistoleros de la Sartén, de la Mente
          todos los gorjeos que los grillos han creado
sonando contra mis oídos en el
          instante antes de la inconsciencia
                           antes,
         de la caída de lágrima en el ojo por venir,
                      el Miedo de lo Desconocido
Uno todavía no sabe si Cristo fue
                 Dios o Demonio
Buda tranquiliza más
¡Y sin embargo los experimentos deben continuar!


Muere dignamente en tu soledad

Viejo hombre,
Yo profetizo recompensas

Más vastas que las arenas de Pachacamac
Más brillantes que una máscara de oro martillado
Más dulces que la alegría de ejércitos desnudos
fornicando en el campo de batalla
Más rápidas que un tiempo pasado entre la noche
de vieja Nazca y la de Lima nueva
en el crepúsculo
Más extrañas que nuestro encuentro cerca del palacio
Presidencial en un viejo café
fantasmas de una vieja ilusión, fantasmas
del amor indiferente.


No te enfades conmigo

                                                                para Chodok Tulku

               No te enfades conmigo
              Podrías morir mañana
Soy un fantasma hambriento vacío
¿tienes cambio para prestarme?

               No te enfades conmigo
               Lleno de Dios mañana
Pena me daría que te enojes,
¿quieres ser el Dios de mi pena?

               No te enfades conmigo
               La guerra empieza mañana
Me bombardearán Te darán en un ojo
con la Flecha Interdependiente   

            No te enfades conmigo
               Hierve el infierno mañana
Si ardiéramos ahora inflamados
Pasaríamos siglos en horror frío

               No te enfades conmigo
               Seremos gusanos mañana
ambos retorciéndonos en el barro
partidos en dos por un arado

                No te enfades conmigo
                ¿Quiénes seremos mañana?
¿quién sabe hoy quiénes somos?


Allen Ginsberg (1926-1997), poeta estadounidense, figura destacada de la Generación Beat en los 50. Algunas de sus obras son: Sandwiches de realidad, Aullido y otros poemas y La caída de América: poemas de estos estados.

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