Materia oscura: Dos hilitos de sangre

Rodolfo Fogwill Me sucedió dos veces en Buenos Aires, pero la segunda vez me impresionó más, porque al carácter anómalo —“inusitado”— de la escena, venía a sumarse la desagradable sensación de estar viviendo algo por segunda vez. Y a nadie le gusta sentir más de una vez en la vida que está viviendo por segunda vez algo que se repite. ¿No es cierto? Tal vez lo sea. Yo, en ambas oportunidades, vi correr por la nuca del chofer un hilito de sangre. Fueron jueves, distintos jueves del mismo año y…

Materia oscura: El Huevo

Sherwood Anderson Esta historia no pretende ser un monólogo sobre los pollos; a decir verdad, el verdadero protagonista de esta historia es el huevo. Durante diez años mi padre y mi madre lucharon hasta la saciedad para intentar que su granja de pollos saliera adelante. Finalmente, renunciaron a esa lucha y emprendieron un nuevo proyecto. Se mudaron a la ciudad de Bidwell, Ohio, donde decidieron abrir un restaurante. Tras diez años preocupándose por incubadoras que no incubaban y por diminutas —y a su modo de ver encantadoras— bolitas de peluche…

Materia oscura: Palomar en la playa

Italo Calvino Lectura de una ola El mar está apenas encrespado, olas pequeñas baten la orilla arenosa. El señor Palomar de pie en la orilla mira una ola. No está absorto en la contemplación de las olas. No está absorto porque sabe lo que hace: quiere mirar una ola y la mira. No está contemplando, porque la contemplación necesita un temperamento adecuado, un estado de ánimo adecuado y un concurso adecuado de  circunstancias  exteriores;  y  aunque  el  señor  Palomar  no  tiene  nada  en  principio  contra  la contemplación, ninguna de las…

Materia oscura: La gallina

Federico García Lorca (Cuento para niños tontos) Había una gallina que era idiota. He dicho idiota. Pero era más idiota todavía. Le picaba un mosquito y salía corriendo. Le picaba una avispa y salía corriendo. Le picaba un murciélago y salía corriendo. Todas las gallinas temen a las zorras. Pero esta gallina quería ser devorada por ellas. Y es que la gallina era una idiota. No era una gallina. Era una idiota. En las noches de invierno la luna de las aldeas da grandes bofetadas a las gallinas. Unas bofetadas…

Julio Cortázar: Orientación de los gatos

Julio Cortázar A Juan Soriano Cuando Alana y Osiris me miran no puedo quejarme del menor disimulo, de la menor duplicidad. Me miran de frente, Alana su luz azul y Osiris su rayo verde. También entre ellos se miran así, Alana acariciando el negro lomo de Osiris que alza el hocico del plato de leche y maúlla satisfecho, mujer y gato conociéndose desde planos que se me escapan, que mis caricias no alcanzan a rebasar. Hace tiempo que he renunciado a todo dominio sobre Osiris, somos buenos amigos desde una…

Materia oscura: Una gallina

Clarice Lispector Era una gallina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron, palpando su intimidad con indiferencia, no supieron decir si era gorda o flaca. Nunca se adivinaría en ella un anhelo. Por eso fue una sorpresa cuando la vieron abrir las alas de vuelo corto, hinchar el pecho y, en dos o tres intentos, alcanzar el…

Materia oscura: La gallina degollada

Horacio Quiroga Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos idiotas del matrimonio Mazzini-Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta. El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención…

Materia oscura: Conejos blancos

Leonora Carrington Ha llegado el momento de contar los sucesos que comenzaron en el número 40 de Pest Street. Parecía como si las casas, de color negro rojizo, hubiesen surgido misteriosamente del incendio de Londres. El edificio que había frente a mi ventana, con unas cuantas volutas de enredadera, tenía el aspecto negro y vacío de una morada azotada por la peste y lamida por las llamas y el humo. No era así como yo me había imaginado Nueva York. Hacía tanto calor que me dieron palpitaciones cuando me atreví…

Materia oscura: Primero y último amor

Julio César Méndez Comencé a amar a Onán, digámoslo así, desde los ocho o nueve años de edad. Los compañeros de la primaria, mayores que yo, afirmaban que había que amarlo para ser hombre, y eso era algo que todos teníamos que demostrar. Sobre todo demostrárnoslo a nosotros mismos. La primera vez resultó mal. El cuerito que arremangué no quiso volver a su lugar. Cuando pasaron varias horas sentí dolor y se lo dije a mi madre, quien me curaba rasguños y otras heridas, sólo que ahora se trataba de…

Materia oscura: Días confusos

Nancy Murillo A veces sientes que la monotonía te persigue, que anda brincando a tu alrededor cada vez más cerca, tallándose en tu piel, apretando como si quisiera asfixiarte.  Corres hacia el frente para huir de ella, hacia la derecha, a la izquierda…  Ahí  está.  Te desplomas con la garganta apretada,  porque te das cuenta que ya te está habitando, se ha enseñoreado en tu cuerpo, la quieres arrancar desde lo más hondo;  pero semejante al chicle,  por más que la estiras no se despega,  permanece adherida a su base.…