Materia oscura: Sueño de Fernando Pessoa, poeta y fingidor

Antonio Tabucchi La noche del siete de marzo de 1914, Fernando Pessoa, poeta y fingidor, soñó que despertaba. Tomó un café en su pequeña habitación de realquilado, se afeitó y se vistió con un traje elegante. Se puso su impermeable porque fuera estaba lloviendo. Cuando salió, eran las ocho menos veinte y a las ocho en punto se encontraba en la estación central, en el apeadero del tren que se dirigía a Santarém. El tren partió con absoluta puntualidad, a las ocho y cinco. Fernando Pessoa encontró sitio en un…


Materia oscura: El largo sueño de las cifras

Ignacio Padilla Te asustaban cosas que a nadie más habrían asustado: el rumor del agua, la asimetría de ciertas frutas, alguna formación nubosa. Lo demás apenas te conmovía, como si cada uno y casi todo perteneciésemos a un universo alternativo, inaccesible para ti. Solo una vez percibí en tu rostro algo similar a la felicidad; una tarde, poco después de que te regresaran al Instituto de Neurología, volví a observarte a través de un vidrio falso, y por un segundo creí reconocer en tus facciones una emoción distinta de la…

Materia oscura: Un día perfecto para el pez plátano

J. D. Salinger En el hotel había noventa y siete agentes de publicidad neoyorquinos. Como monopolizaban las líneas telefónicas de larga distancia, la chica del 507 tuvo que esperar su llamada desde el mediodía hasta las dos y media de la tarde. Pero no perdió el tiempo. En una revista femenina leyó un artículo titulado «El sexo es divertido o infernal». Lavó su peine y su cepillo. Quitó una mancha de la falda de su traje beige. Corrió un poco el botón de la blusa de Saks. Se arrancó los dos…

Materia oscura: El colibrí

Witold Gombrowicz Hacía cuatro días que navegábamos en el «barreño» de Rosa María por el río Pilcomayo; estábamos más o menos a medio camino entre Formosa y Asunción, capital del Paraguay. Anochecía, el agua blanqueaba bajo una fresca brisa, por encima de ella se veía el resplandor del calor reciente, el cielo descaradamente azul poblado de nubecitas y a ambos lados el bosque salvaje. Este «barreño» de Rosa en realidad era un corriente barco fluvial de carga de los que navegan por el Paraná; lo compró barato, lo pintó, instaló…

Beatriz Rojas: Enredadera

Beatriz Rojas Cuando hacían el amor, no se daban cuenta, pero les crecían nuevos brazos y piernas. Torcidos, como si tuvieran los huesos rotos. Luego las nuevas articulaciones se entrelazaban y ramificaban como una prolífica enredadera. Conforme pasaba el tiempo, la enredadera de brazos y piernas los envolvía hasta casi tocar el techo, se alimentaba de sudor y del viento que emanaban los suspiros; pero al llegar al orgasmo se estremecía y explotaba, llenando las paredes de sombras y de manchas. Ellos no lo notaban porque se miraban a los…

Materia oscura: El converso

Juan José Arreola Entre Dios y yo todo ha quedado resuelto desde el momento en que he aceptado sus condiciones. Renuncio a mis propósitos y doy por terminadas mis labores apostólicas. El infierno no podrá ser suprimido; toda obstinación de mi parte será inútil y contraproducente. Dios se ha mostrado en esto claro y definitivo, y ni siquiera me permitió llegar a las últimas proposiciones. Entre otros deberes, he contraído el de hacer volver atrás a mis discípulos. A los de la Tierra, se entiende. Los del infierno seguirán esperando…

Materia oscura: No con una explosión

Damon Knight Pasaron diez  meses  después  de  que  Rolf  Smith  viera  el  último  avión.  Fue entonces cuando supo sin lugar a dudas que solo otro ser humano había sobrevivido. Se llamaba Louise Oliver y estaba sentada frente a él en la cafetería de unos grandes almacenes de Salt Lake City. Habían abierto una lata de salchichas de Viena y bebían café. Un  rayo  de  sol  se  colaba  por  el  vidrio  roto  de  una  ventana.  Era  como  una sentencia que caía sobre el sombrío ambiente de la sala. No se oía…

Materia oscura: El extraño viaje de Richard Calyton

Robert Bloch Richard Clayton extendió los brazos hasta quedar como un buceador en espera de sumergirse en el azul desde un elevado trampolín. En realidad, era un buceador. Su trampolín era una plateada nave espacial, e intentaba sumergirse, no lanzándose hacia abajo, sino elevándose hacia el cielo azul. El salto no era de veinte o treinta pies…, sino de millones de millas. Respiró profundamente el hinchado y enguatado científico, alzó sus manos hacia la fría palanca de acero, cerró los ojos y tiró. La palanca se movió hacia abajo. Durante…

Materia oscura: Un hombre peligroso

Roberto Fontanarrosa Mort Kulpitown asintió con un movimiento casi imperceptible de su cabeza. Se lo veía módico, austero. Todo en él era ahorro. De palabras, de gestos, de energía. Era notorio que se reservaba. Que en algún lugar de su físico almacenaba potencias. La señora Spooner revisó la lista de audiencias. En efecto, para las 17.24 estaba citado el señor Kulpitown. Oprimió entonces un pequeño botón amarillo y con voz muy baja informó al general Uppmann la presencia en la antesala del asesino. Cuando Mort Kulpitown se depositó en el…

Materia oscura: La inmortalidad

Jorge Luis Borges Las variedades de la experiencia religiosa, William James dedica sólo una página al problema de la inmortalidad personal. Declara que para él es un problema menor. Ciertamente, éste no es un problema básico de la filosofía, como lo es el tiempo, el conocimiento, el mundo externo. James aclara que el problema de la inmortalidad personal se confunde con el problema religioso. Para casi todo el mundo, para el común de la gente —dice James—, Dios es el productor de la inmortalidad, entendida personalmente. Sin darse cuenta de…