25 Instantáneas de Víctor Solorio o Recuerda el cinco de noviembre, la traición de la pólvora y el complot8 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿Cuál es tu primera imagen al comenzar un relato?

Generalmente es algo interesante que le pase al protagonista, algún punto en donde el personaje esté haciendo algo fuera de lo ordinario o algo que sea riesgoso o algo que dé miedo. Puede ser, incluso, algo chusco. De ahí se va deshilvanando el carrete de lo que podría generar una historia. O no. Como todo proceso, puede funcionar o ser un fracaso absoluto. 

2. ¿Siempre tienes el final?

Ya una vez que me decido a que algo vale la pena escribirse, sí, tengo el final. De hecho es uno de los exámenes que debe pasar el proyecto: que se alcance a vislumbrar un final que, aunque nebuloso, muestre un camino borroneado de cómo llegar a él. Sin embargo, como lo dijo algún general, ningún plan de batalla soporta las primeras hostilidades en el campo de guerra. Todo cambia mientras se avanza.

3. ¿Marvel o DC Comics?

Como casa editorial, prefiero a DC sólo porque es la cuna de Vertigo y el origen de escritores como Warren Ellis, Grant Morrison o Neil Gaiman. Ni hablar de Alan Moore —de quien prefiero The League of Extraodinary Gentlemen—. Si hablamos de cine, tendría que irme por Marvel y el experimento en resistencia que fue la saga de los Avengers. Sí, infantil; sí, hueco y banal, pero también endemoniadamente divertido.

4. ¿Sin el cine no sería lo mismo?

Con o sin cine sería lo mismo para mí. Aprendí a leer con los cómics, fueran los gringos o Mafalda o los Súper machos o Moebius. De niño, repasando hasta el hastío las páginas coloreadas, nunca me detuve a pensar si se traducirían bien al cine. A la fecha los considero dos cosas distintas, la historieta por un lado y el cine por otro. Prefiero la historieta por su materialidad, por poderle poner las garras encima y sentir el papel. Ese es un fetiche que comparte con los libros.  

5. ¿Qué te motiva a seguir?

Supongo que la necedad. Una pizca de orgullo y el resbalarse por la rutina. 

6. ¿Tienes buena mano?

Para escribir, no tanto. Para tomar fotografías tal vez un poco. En general me cuesta trabajo hacerme tiempo para los proyectos o confiar en el proceso. Así que no, no creo tener buena mano.

7. ¿Trabajas o estudias?

Trabajo: soy docente en universidades y escuelitas varias. También estudio: hago una maestría para poder ganar más. Como lo dijo algún personaje ficticio: preferiría no hacerlo.  

8. ¿Te gustan las palomitas?

Sí, pero tienen que estar recién hechas. La mejor combinación son mitad de mantequilla y mitad de caramelo. Si se les quita la barrera de cartón que las separa en el bote, y se comen en la oscuridad de una sala de cine, uno las va degustando al arbitrio de la suerte. Le agrega emoción al asunto.

9. Serie favorita.

Breaking Bad. No sólo es un neo western enrarecido que cumple con las convenciones del género, sino que además lo hace con maestría. Tal vez, en un cercano segundo lugar, The venture bros. que a pesar de ser una comedia, explora líneas de trama complejas y sutiles pero desopilantes.   

10. Cinco autores de tu ronco pecho.

J.G. Ballard por nihilista y demoledor. A seis años de haber leído The atrocity exhibition, a veces la saco y releo pasajes enteros.

William Gibson, por la manera en que, sin quererlo, nos dio los cimientos del futuro/presente que disfrutamos/sufrimos.

Borges, obviamente. En específico por su imaginación descalabrante y sus mapas ficticios de la latinidad fantástica.

Rafael Bernal, por el Complot mongol. Sin quererlo, creó un nuevo arquetipo del detective: el detective mexicano. Muchos nos cobijamos bajo ese paradigma.

Frank Miller, por su prosa verborreica y sus historias sin complejos.     

11. ¿La novela o el cuento?

Ambas. El cuento es fascinante en manos de los maestros y la novela es impresionante si se escribe con la cabeza fría. Si tuviera que quedarme con una o con otro, por aquello del escenario de la isla desierta, me quedaría con las novelas. Con toda seguridad, extrañaría los cuentos.

12. ¿Qué te deprime?

Lo normal. La falta de tiempo para realizar proyectos, las separaciones, el desperdicio —sea material o anímico—, el cáncer, quedar mal…  

13. ¿Haces borradores?

Sí. Creo que es lo que más hago. Junto con los borradores, hago escaletas. También esquemas que terminan teniendo colores, líneas, flechas, cuadros. Todo en pos de encontrar cabos sueltos o posibles caminos que lleven a algún lugar interesante. En muchas ocasiones los esquemas se ven muy bien una vez terminados; con líneas de plumón y recortes de periódicos. Tal vez alguna flor o una calavera dibujada por ahí. En muchas ocasiones, también, no dan historias interesantes. 

14. ¿Ordenado o caótico?

Muy caótico y en todos los aspectos. El reto de la existencia es, entonces, tratar de mantener ese caos a raya. La única manera de lograrlo es tratar de ser ordenado en exceso. No siempre se logra. 

15. ¿La violencia es el Gran Tema?

Probablemente no; creo que los grandes temas son el amor y la muerte. Sin embargo, la violencia puede ser el radar para mapear a ambos, desde un extremo de la experiencia humana. Por ello, la violencia puede ser una herramienta narrativa que permita conocer a los personajes —y al autor— de manera rápida y poco sutil. Funciona muy bien en los relatos de brocha gorda.

16. ¿A qué tiempo te gustaría viajar?

Al futuro distante. Me gustaría atestiguar si la civilización triunfa o no, y por qué. Quisiera saber, sea cual fuera el resultado, si lo correcto está en la disciplina o en el placer. Cierto que los sabios apuntan a una equilibrada mezcla de las dos, pero la humanidad, como masa amorfa, parece no ser sabia. 

17. ¿Cómo te ha ido con las editoriales?

En general bien, pero creo que parte del secreto es no tener expectativas altas. Así, cualquier cosa buena que venga de los editores, se recibirá con gran sorpresa y gusto. Cualquier cosa mala, solo confirmará lo que todos ya saben.

18. ¿Cuál es el sentido más importante?

Una pregunta nada sencilla. Y siendo honesto me declaro incompetente para atisbar una respuesta satisfactoria. Cada posible candidato tiene tal cantidad de detracciones, reales o conceptuales, que no es posible casarse con el Sentido Más Importante. Algún budista diría que es estar en el presente, pero incluso se debe de escapar al presente en ocasiones. Y para muestra están aquellos maestros del Zen que se prendieron fuego como protesta en contra de un presente intolerable.       

19. ¿Qué le falta a tu generación?

Un propósito. Aunado a eso, no sé si como causa o consecuencia, un sentido de certidumbre. Al parecer es una necesidad en todas las generaciones, pero en la nuestra esa falta está potenciada por la hiperconectividad, el ego, el capitalismo salvaje, Facebook, Kim Kardashian… 

20. ¿Alfredo Carrera terminará la maestría?

Ya hasta la terminó y ahora se presenta como Maestro. A ver si hace el doctorado y nos saca de la pobreza a todos.

21. ¿Cuándo empezaste?

Empecé a escribir con cierta intencionalidad desde la secundaria. Imitaba los escritos que me hubieran impactado casi inmediatamente después de haberlos leído. Hay por ahí un par de libretas con escritos que imitan a Asimov o a García Márquez, con toda la distancia que nos separa, claro está. Ya hubo un esfuerzo consciente por mejorar lo escrito durante la universidad, también una búsqueda por lecturas que explicaran el proceso de creación y de escritura. Hoy aún siento que sigo empezando. Yo creo que esa sensación nunca se quita.

22. Agárrate: ¿Qué opinas del feminismo?

En las palabras de Kent Brockman: Yo, en lo personal, le doy la bienvenida a nuestras jefas supremas.

23. ¿Eres fan de los gazpachos?

Fan, lo que se dice fan, no. Pero me gustan y los como con gusto. En general no entiendo la animadversión que le tienen algunos.

24. ¿Tienes suficiente tiempo para escribir?

No, y creo que la vida nunca será suficiente para hacerlo. Eso muchas veces me deprime, ser consciente de que nunca habrá el tiempo para escribir, dibujar, leer, besar tanto como uno quisiera. Debería de instituirse un retiro obligado a los cuarenta para alcanzar a hacer todo lo que se quiere.     

25. ¿Tienes un/a Sensei?

Durante la vida he tenido la suerte de contar con maestros excelentes para distintas cosas, pero un Sensei como tal, creo que no. Con el Sensei creo que es necesario cohabitar en un monasterio y hacer Katas todos los días. Wax on, wax off y así sucesivamente hasta mimetizarse uno con el otro.


Víctor Solorio (Morelia, Michoacán, 1982).

Diseñador gráfico y escritor. Sus cuentos se han incluido en varias antologías de terror, ciencia ficción y fantasía. El libro de cuentos Lex Arcana le mereció en 2014 el premio Xavier Vargas Pardo en el marco de los Premios Michoacán de Literatura. En el 2014, su novela Artillería nocaut fue ganadora del VIII Premio de Novela Negra Una Vuelta de Tuerca, convocado por Conaculta, el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes y el sello editorial Joaquín Mortiz.

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