El origen del té: China2 min de lectura

Livier Fernández Topete

Imaginemos a una figura masculina con cuernos y pezuñas, hagamos contacto con la China de hace unos 5000 años.

Él está sentado debajo de una Camellia sinensis sinensis, pero no lo sabe aún, bajo la sombra de un árbol de té, él, el Divino Granjero que transmitió a su gente la práctica de la agricultura, al mismo al que se le atribuye la clasificación de cientos de plantas medicinales y venenosas, entre las primeras, la Cannabis sativa; al que se le imputa el Clásico de las raíces y hierbas del Divino Granjero, libro recopilado por primera vez a finales de la Dinastía Han Occidental en el que se ordenan las hierbas descubiertas por él, según su tipo y rareza; un personaje medular para la medicina y mitología chinas. También conocido como el Emperador Yan, originalmente Shennong, la encarnación de una antigua divinización de algún animal de tiro humanizado.

Él está ahí, tomando su habitual agua caliente, considerada un antiscéptico, buena para la buena salud. En sus manos reposa un pequeño tazón, viste ropas largas y holgadas, a un costado atiza el fuego para calentar la más incolora, insabora e inodora bebida, en este momento desconoce la magia de las hojas que recubren aquellas ramas,  es testigo de la caída de una de ellas dentro de su cuenco, cambia la coloración, la transparencia se tiñe de verde ¿será color paja?, acerca la nariz y encuentra un aroma agradable, se aventura a probar el espontáneo brebaje y como Newton haría miles de años después cuando la caída de una manzana fundó en su mente la noción de gravedad, nuestro Divino Granjero descubre otra ley, la del fenómeno de la infusión del té, que iría sumando rituales, incluso ceremonias, según la incorporaran diferentes culturas.

Shen Nung quedó fascinado por el sabor descubierto y recomendó ampliamente su consumo tras estudiar sus tantas propiedades benéficas para la salud y para el deleite sensorial.

De ahí en adelante, esta bebida ancestral se iría colando por mares, desiertos y praderas, fluyendo como la cascada que es, lloviendo sobre corazones secos, conquistando a ricos y a pobres, siendo parte de o sublevándose contra injusticias a lo largo de la historia.



El Legendario Emperador Shen Nung, ilustración de una Pluma Tsao

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