Malva Marina: Impersonal5 min de lectura

Malva Marina

Juego de sombras

PRELUDIO DEL PRELUDIO:

En un juego de sombras el sujeto puede perder su identidad y antes de que pueda volver a usar la luz consumirse en la polifonía de su mente. Y a pesar de que su sensibilidad involuntaria ayude a describir el panorama, como cualquier mortal, el sujeto será pesimista y sólo observará al horizonte como una posibilidad eterna o una inalcanzable meta. Así que, antes de iniciar, querido lector, recuerde que todo mercenario inició con su propia cordura.

PRELUDIO:

Hay muchas puertas para abrir la hipersensibilidad, yo siempre encontré la llave en el castigo. Y mientras más exploro ese camino confieso que el verdadero peligro es para usted, pues creo que la explosión de todo canalizador alcanza su máximo potencial en el cuerpo ajeno.

PRESENTE:

Me rebasó un instante de furia en una noche en la que no me envenené, pero ahora lo hubiera preferido. La historia que debo reconstruir se inserta en un recuerdo silenciado por el asco y consumirse ahora en la memoria del detalle será más trágico que el acto mismo, pero a pesar de las descripciones no visualizo, sólo percibo. Mi cabeza está pegada al asfalto y mi mirada alcanza a sostenerse de un hilo de luz filtrado por lo entreabierto de mis ojos.

RECUERDO:

En el recuerdo me veo de fuera, aparece en primer plano mi rostro, está desdibujado: no parecía triste, no parecía furioso, pero son los primeros adjetivos que evoca. Se abre el campo visual y logro percibir algo, como una silueta que se acerca a mí, pero ambas personas se deforman en una mancha. No puedo recordar más, regreso a mi cuerpo actual.

PRESENTE:

No logro levantar nada, se gangrenan mis extremidades, no puedo moverme. Intento agilizar mi mente para explicarme qué pasó antes de que a mi cuerpo lo termine de consumir el dolor. Busco en la memoria cómo terminé aquí, pero sólo escucho el eco de una canción de cuerdas.

RECUERDO:

Fugan nuevamente mis pensamientos, llego al boceto de la escena anterior y sigo viendo todo en tercera persona. Una grotesca alegría me inunda, dos personas están paradas, pero no hay luz que permita comprobar lo que hacen. Una cae. Vuelvo a mi cuerpo.

PRESENTE:

La sensación previa a un infarto me domina con cada inhalación, el temblor preventivo a un delirio me somete a cada letra descrita, las lágrimas reprimidas se burlan cada que busco abrir la boca, la angustia me observa con ojos ajenos y devora mi cerebro como un caníbal ermitaño hace con su propia carne.

El calor de un filamento de sangre ajena toca la poca piel sensible que me queda y me ayuda a respirar de nuevo, pero no es suficiente, mi piel se cae por piezas y la pestilencia a muerte se eleva. Le ruego a mi mente despertar si esto es un sueño, le imploro a la soledad borrar el romance al que me ha hecho adicta, prometí ya no ser impulsiva pero las últimas consecuencias me acompañan en el suelo.

Vinculé mis últimos recuerdos de la noche con mi mutilación actual y no hay testigos confiables, todos parecen habitar mi mente y acá todo es caos. Sin previo aviso, rompe mi monólogo interno una prestigiosa voz que satura el lugar describiendo minuciosamente la pelea, el asesinato, la razón de mi agonía. En seguida y como acto de magia me conecto con la realidad, visualizo todo con el último bombeo de sangre que alcanza a recibir mi cerebro y expulso por la boca la poca marea roja que ha mantenido mi lucidez, cimbra en mí saber que mi último recuerdo será eso: la saciedad de mi deseo más oscuro y el cumplimiento de mi miedo más grande… Fui yo.

Thiner

Como si la depresión fuera insomnio, consumís pastillas para dormir tus ganas de vivir.

Estambul retumbaba en desempleo y mala economía, en una cama platicaban tres prisioneros del hedonismo:

-Pero, entonces, ¿crees que jamás vas a amar? -Le dijo uno de los jóvenes semidesnudo con el que compartía la cama mientras le acariciaba la cintura- con los ojos rasgados y un nudo en la garganta sonrío coquetamente, como ella acostumbraba, y dijo: -No, eso no es para mí, tanta convención con esa palabrita. Pero no os sintáis menos, ninguno de los dos. Yo los amo. Como amo las 8 pm, momento exacto en el que sé que tengo que arreglarme para empezar la noche; como amo imaginar la emoción del primer lengüetazo que experimenta una pareja adolescente, instante que previene una confusión adulta; los amo como el libertinaje sadiano o la recaída de un adicto… Ese amor que sólo busca putrefacción para sentirse vivo. Esa sensación nauseabunda que bien puede resumirse en los ojos inocentes de un niño que respira thinner. ¡Qué imagen tan romántica! ¿No?, un infante que tiene la facilidad de inventar nuevos mundos, está tirado aspirando la porquería del suyo para ya no padecerlo.


Malva Marina.

Pasante de la carrera Literatura Intercultural en la UNAM ENES Unidad Morelia, con el área de profundización en Semiótica. Maestra adjunta en la materia de Historia y Análisis Cinematográfico de la carrera de Historia del Arte en la UNAM ENES Unidad Morelia en el ciclo escolar 2016-2017. Editora y asistente en el Comité Editorial de la revista Montajes. Revista de análisis cinematográfico UNAM del 2015 – 2017. Freelance en el área editorial de carreras en línea de la Universidad La Salle Bajío 2017-2018. Creadora de contenido en la revista virtual Periódico 637 de la asociación civil Futura en 2019.


Imagen de portada Pam Patterson en Pixabay

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