No nos guardamos nada: A Love Electric10 min de lectura

Caliche Caroma

A Love Electric regresó a Morelia, el trío integrado por Todd Clouser, Aarón Cruz y Hernán Hecht, después de una pausa obligada, resonó con toda su potencia en tierras michoacanas; tocada del ya lejano 14 de agosto de 2021, un sábado de canciones de larga pero disfrutable duración, música para volar en el Amati, centro jazzístico moreliano, abróchense los cinturones. La guitarra, la voz, el bajo y la batería, el talento y la espontaneidad, el invitado sorpresa, el éxtasis, la cerveza de avena, el sombrero, las fotografías que dan cuenta de la explosiva noche; al final, de la emoción, un vaso roto. Antes de la tocada, con su “santa distancia”, los de A Love Electric conversaron con el-artefacto, hablaron del haber sido, del instante y del porvenir. 

Todd Clouser

El regreso. Es un gusto tener estas fechas de nuevo, después de todo lo que ha pasado, tocar para los viejos y los nuevos amigos, siempre nos han apoyado los dueños de estos lugares a los que regresamos una y otra vez, accesibles, espacios donde disfrutamos y compartimos la música. Ayer nos presentamos en Querétaro y ahora aquí, en Amati, un foro muy importante para nosotros. Estamos reencontrando esta música que hemos hecho durante casi diez años, parece que salieron un par de festivales para finales de noviembre, andamos más o menos planeando las giras, queremos retomar algo de esa energía de tocar todo el tiempo, como antes lo hacíamos.

En lo personal, siento que hemos pasado por varias etapas. Nos agarró la pandemia en Alemania, en medio de una gira, casi nos quedamos atrapados ahí. Regresamos a México, luego un par de meses medio de desesperación, reintentando reagendar fechas, “ésta la movemos aquí, ésa para allá, etcétera”. No fue posible esto, porque se alargó la cuarentena y todo lo demás. Yo me puse a componer mucho en casa, después de eso comenzamos a tocar de nuevo, algunas fechas, pocas. Todo ha sido muy impredecible.

Ahora valoramos más los momentos en los que podemos tocar juntos, juntos hacer la música, lo que tanto nos gusta, y a lo que le hemos dedicado mucho tiempo, esfuerzo, recursos. Estoy intentando enfocar a corto plazo y disfrutar el aquí y ahora.

Aarón Cruz

¿Detener el vuelo? Es extraño, pues si bien es una banda que en diez años no habíamos parado de tocar, tuvimos que parar; como banda viajamos demasiado, tocando en cualquier tipo de foro, lo cual nos encanta. Sí, la pandemia nos frenó por primera vez, lo que no habíamos hecho nosotros mismos. Los tres somos músicos de una actividad constante, imparable, siempre muy activos, y esto desde antes de A Love Electric. Cada uno de los tres tiene sus planes, proyectos; Hernán se encarga de un estudio de grabación, Todd produce a muchos artistas más, yo toco el bajo con varias bandas. En fin, esto nos abre puertas increíbles, accedemos a otras posibilidades de hacer música. En mi caso, la pandemia me sirvió para trabajar muchísimo, el encierro provocó que todo mundo quisiera llevar a cabo sus grabaciones y estuve colaborando con distintos músicos, me invitaron a participar con ellos, a tocar.  

Para mí, no sé si lo piensen igual Hernán y Todd, tocar con A Love Electric es como dijo el bajista de los Red Hot Chili Peppers, Flea: “cada tocada es la primera y la última”. No deja uno nada pendiente, tocas lo que tienes que tocar con toda la enjundia. El mundo puede acabarse mañana, pero dijimos lo que teníamos que decir en el concierto, no nos guardamos nada, lo dejamos todo en el escenario. De eso se trata la música.

¿Planes a futuro? Vamos capoteando la cosa, hay un bicho rondando e igual nos agarra ahorita y adiós, se acabó. Siempre lo hemos percibido y hecho así, tocar, grabar y girar como si fuera la última tocada, la última grabación y la última gira. Afortunadamente, hay un mañana y tenemos una oportunidad más; esta pandemia te pone en otra perspectiva para ver las cosas.

Todd Clouser

Colaborar y caminar. Los tres, desde el principio, tenemos mucho en común con este aspecto. Nadie buscó eso de triunfar en la música, sino la experiencia de hacer la música, viajar, conocer a otros músicos, colaborar, siempre buscar el reto, hacer algo más. Como esta noche sucede, nos encontramos a un amigo de Oklahoma, lo conocimos allá en Estados Unidos y ahora está de vacaciones en Morelia, y lo invitamos a cantar unas rolas con nosotros, él es un gran músico. Esto pasa por todos lados con nosotros, intentamos tener ese espíritu de conexión con diferentes ideas, géneros, culturas. Tocamos con músicos reconocidos como John Medeski y con raperos urbanos, muy jóvenes, que apenas los conocimos y se suben con nosotros a palomear. Creo que por cosas así la banda ha sobrevivido a través de los años y aún es interesante para nosotros tres este proyecto.

Aarón Cruz

El primer paso. Viene de tres espíritus realmente muy abiertos, dispuestos a ver qué pasa y preferimos ese “a ver qué pasa” y no nada más eso “somos nosotros los que tocamos y ya”. Al final de las cosas, conocerse, personal y musicalmente, lleva un rato, con quien sea. Todos en un principio somos desconocidos, todos queremos colaborar, la música es de grupo, de diálogo. Lleva tiempo conocerse, pero dar el primer paso es sano. Atreverse a invitar a un chavo que toca en un pesero, o igual a un músico de otro país, a los grandes maestros, porque igual eso pasó con nosotros, alguien nos invitó a sus bandas, y lo agradecemos. Ahora es parte de nuestro proceso ir invitando a otros, y el momento de hacer la música, que es lo más importante.

Todd Clouser

Moreliana. Es una ciudad preciosa, tiene su encanto, una identidad musical muy fuerte, me encanta como se siente, relajada, pero cosmopolita. Tenemos amigos aquí, como Jesús Cornejo. Yo recuerdo las fiestas de fin de año de Amati, una comunidad importante para nosotros, nos apoyan y nos buscan siempre, es una gran experiencia para el cierre de año, desde hace un rato ya. Uno de los conciertos más memorables de A Love Electric en Morelia fue en un Festival de Música, al lado de la catedral, había un chingo de gente, bailarín, proyecciones… Se sintió, en ese momento, como una recompensa por los años de trabajo, algo inolvidable, pues no estamos acostumbrados a tocar para tanta gente.

Aarón Cruz

I Love Morelia. Yo a Morelia vengo desde hace muchísimos años, recuerdo la primera vez que vine a tocar, fue al famoso Jazztival de Juan Alzate, toqué con Cráneo de Jade. He venido con mil bandas diferentes, afortunadamente he conocido a grandes músicos, es un pueblo totalmente musical (perdón si dije pueblo). Es un lugar muy querido por mí. Tengo banda con gente de aquí, con Rodrigo Nefthalí en Tempus Fugit. Una vez fuimos jurados en un encuentro de jazz en Aguascalientes, ganó la banda de Morelia, por su originalidad y su entrega, Pollomingus, integrada por Irepan Rojas, Jonathan Macotela, Juan Carlos Cortés y Roger Vargas. Yo a Irepan ya lo conocía, músico loco que toca el trombón y el contrabajo. Cosas bien interesantes que han pasado aquí o con gente de acá. Siempre está en el radar regresar a Morelia, es obligado compartir con la comunidad moreliana, michoacana, nos llevamos muy bien con Ibiza y Jean de Amati, se puede tocar a gusto.

(Llega Hernán, saludaba a las amistades, se sienta, sonríe, ¡ídolo!)

Hernán Hecht

Dos o tres veces Hernán. Son distintas personas entre sí. Cuando estoy tocando es un Hernán, cuando estoy mezclando o produciendo, es otro Hernán, son canales absolutamente diferentes, creo. Cuando estoy tocando, todos los días cambia, lo único que me parece importante es el cuadro de honestidad, en eso cabe comunicarse con los demás, escucharlos, participar, liderar o hacerse a un costado, según lo que haga falta. La música es la que manda y tú eres un canal para eso. Con los músicos que estás, tú eres uno más con ellos, es un momento para compartir.

Cuando es el otro aspecto, el Hernán produciendo, aunque suene un poco psicópata, trato lo máximo posible de reproducir el mensaje de una manera sónica, yo estoy ahí para ayudar a que la música se manifieste y para que el artista obtenga su sonido, lo que él y la música quieren decir. Me hago a un lado. Sólo uso la energía para que esto ocurra, busco que suene bien.  El objetivo no es el estilo musical, sino el mensaje. A través de cualquier estilo se puede dar un mensaje. No me interesan los juicios acerca de los estilos, los estilos no los inventé yo ni mis amigos, los inventó la industria. Una industria que no tiene cara ni cuerpo ni apellido, ni nada.

Mi intención es más bien intentar que proyectos que no tienen tanto acceso a un sonido chido, pueden lograr un sonido chido, respetable, que compitan al nivel de las cosas comerciales que están “superproducidas”. Y esa es la parte ONG que tengo (risas y el momento de subirse al escenario).  

Coda

In the veins of America

Have I mistaken your love for trust?

Have I mistaken your love?


imagen de portada: Wendy Rufino

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