Noviembre 2019: Blade Runner4 min de lectura

Raúl López Téllez

“Noviembre 2019”, es el título que contextualiza el inicio de Blade Runner, la obra cumbre de Ridley Scott en el cine, basada en el texto de Phillip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en un lenguaje y caracterizaciones para la pantalla que potenciaron la visión apocalíptica sobre un planetaque ya lanzaba alertas cuando se estrenó, el 25 de junio de 1992.

“Un nuevo incendio amenaza las mansiones de Los Ángeles”, fue la cabeza noticiosa en los medios del 28 de octubre apenas hace unos días y 27 años después del estreno, dando cuenta de los impactos de las altas temperaturas, con 180 mil evacuados y cortes de energía eléctrica ante 12 mil hectáreas devoradas por las llamas, en aquella ciudad elegida una y mil veces como el escenario de la catástrofe.

La noticia refiere justamente lo que en la visión de Scott, pasó más allá de las obsesiones de un policía por un animal de verdad que refleja la novela de K. Dick, usada en su esqueleto para ser rearmada con sujetos como el agente Deckard (Harrison Ford), o el policía Gaff (Edward James Olmos), artífice de figuritas de origami dejadas por aquí y por allá como rastro de sus pasos.

La presencia desde hace varios años en nuestra realidad de la inteligencia artificial, es otro punto que Blade Runner planteó en su momento como una convivencia a futuro de los humanos con las máquinas. Los replicantes nexus 6 como lo excelso de la revolución tecnológica, que enfrenta Deckard ante una rebelión que llega a la tierra desde los campos de reserva extraterrestres, derivan tanto al espionaje al que estamos sometidos desde nuestro propio celular hasta las disertaciones entre los tecnólogos y filósofos sobre si las máquinas tendrán alma o serán capaces de autogenerar y decodificar órdenes y acciones para llegar a la rebelión, como la banda de Roy Blatty que le pide al científico Tyrrell más vida, a ellos, capaces de conservar recuerdos en sus cuatro años activos.

Noviembre 2019, la metrópoli angelina incendia su atmósfera en la combustión del gas. Lluvia ácida permanente en una urbe a oscuras, con destellos de naves en el espacio, la vigilancia sobre los de abajo, catapultados por anuncios de un paraíso a la mano en las colonias espaciales, asiáticos que hacen todo y de todo (como en la vida real), serpientes y búhos artificiales, con bares de canallas como Tuffey Lewis, en el regenteo de bailarinas robóticas con música de Vangelis.

¿De qué cosas más nos avisó Blade Runner, K. Dick previamente -aunque en su momento su obra fue marginada y la cinta la sacó del polvo-? ¿Es el amor -¿el amor con las máquinas?-, como parece dictar su final, el destello que hará la diferencia en medio de la ruindad?, ¿nos salvará en el derretimiento global de esta aldea mientras los poderes imperiales se aprestan a la conquista de Marte?

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