Pequeñas luces1 min de lectura

Livier Fernández Topete

No somos imprescindibles para nadie, pero somos memorables o inolvidables para algunos, lo que nos convierte en imprescindibles de una forma lateral: pues si algunos nos recuerdan es porque cabemos en algún rincón de sus memorias, si dejan espacio para nosotros nos vuelven aunque sea la sombra de lo que no puede abandonarse por completo. Quienes nos recuerdan nos hacen seres de tierra porque no nos destierran, nos hacen seres siderales, pequeñas luces para resplandecer por todos lados. No somos gigantes necesarios para nada ni para nadie, pero somos enanos engrandecidos y salvados por las remembranzas de otros, lo que nos hace imprescindibles de alguna extraña y sobre todo generosa manera: los otros nos permiten habitarlos con trizas o con grandes pedazos, conceden la infinitud con todo y nuestra insignificancia.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

Imagen de portada: Gian D. en Unsplash

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