Asesinato en el Kremlin5 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

El primero de diciembre de 1934 fue asesinado Serguéi Kirov, dirigente del Partido Comunista de la Unión Soviética en Leningrado, el crimen fue perpetrado por Leonid Nikoláev, miembro de la milicia soviética, en el edificio del soviet de Leningrado (hoy San Petersburgo). Este hecho histórico es el punto de partida y tema principal de la novela que recomendamos hoy, la cual fue ganadora del Premio Francisco García Pavón de Narrativa en España. Se trata de Asesinato en el Kremlin (Rey Lear, 2011), escrita por Alejandro M. Gallo (León, España. 1962), doctor en filosofía y actualmente combina su carrera de escritor de thriller histórico con la de comisario en jefe de la policía local de Gijón.

Primero debemos aclarar que el título original de la novela era ¿Quién te mato Tovarich Kirov?, quizá por razones de marketing los editores lo cambiaron por Asesinato en el Kremlin, pero no se ajusta a la realidad del hecho histórico en Leningrado ni de la narración en el libro, sin embargo, este pequeño detalle no hace mella en la factura de esta espléndida novela, que combina de manera muy efectiva el rigor histórico con la ficción.

Alejandro Martínez Gallo

Otro aspecto a destacar es que el autor al inicio de la novela incorpora un apartado con los nombres e imágenes disponibles de los personajes principales y su papel dentro de la historia, esto se agradece, ya que por alguna razón, las novelas que se desarrollan en Rusia o en la antigua URSS, están plagadas de nombres, patronímicos y diversas referencias familiares, lo cual en ocasiones hace un poco complicado seguir ágilmente la trama, pues a cada momento debemos constatar de quien se está hablando y no confundirnos con el hijo, hermano o amigo del protagonista y viceversa, esto es especialmente complicado por lo parecidos que suelen ser (para nuestra visión) los nombres rusos.

Como lo mencionamos, la historia comienza con el asesinato de Serguéi Kirov, el más alto dirigente del Partido Comunista en Leningrado, miembro destacado del grupo de los bolcheviques de primera generación y personaje muy cercano a Stalin. Por la importancia del crimen y a pesar de conocerse al autor material, se ordena una investigación de estado a cargo de Yagoda, director de la NKVD (policía política predecesora de la KGB) para averiguar quién o quiénes son los autores intelectuales de tan execrable crimen. Paralelamente a esto, entra en escena Igor Litonev, jefe de la milicia en Leningradoquien por su puesto como jefe jerárquico del asesino, y por las dudas que surgen de las circunstancias del crimen, se ve obligado a hacer su propia investigación.

Litonev también es un antiguo bolchevique que ha hecho carrera en la milicia manteniéndose al margen del círculo principal de Stalin, posee un acendrado espíritu revolucionario que le hace ver con desconfianza la paulatina burocratización del partido y a las cúpulas que se han adueñado del poder a raíz de las luchas internas en el seno del Kremlin, aunque no se considera un opositor del régimen, mantiene una relación con gente cercana a Trotsky, tiene una amiga muy peculiar Dora Fischer, periodista norteamericana del diario The Nation, una especie de mata hari insertada en el convulso centro del poder soviético, todo ello lo convierte en el sospechoso ideal ante el aparato de inteligencia de la siniestra NKVD.

Estos elementos son la base sobre la que el autor crea la historia, reconstruyendo una etapa fundamental en la construcción del estado soviético, un periodo definido por la colectivización forzosa del campo y por el inicio de los tristemente célebres procesos de Moscú, con sus consiguientes juicios y purgas, que llevaron al Gulag o al paredón a miles de opositores o supuestos conspiradores contra la revolución. De hecho, el asesinato de Kirov se considera el detonante de los procesos de Moscú, pues la NKVD construyó un caso acusando a los principales oponentes de Stalin (en los hechos quienes podían disputarle el poder), como los autores intelectuales del crimen.

La historia nos narra la minuciosa investigación hecha por el comandante Litonev, ayudado por la periodista Dora Fisher y un detective de la milicia, además nos involucra en las intrigas fraguadas por Yagoda y por Zaporozhets (subcomisario de la NKVD en Leningrado) para bloquear su investigación y conducirla hacia donde estaba definida de antemano, para ello, construye una trama totalmente creíble apoyada exhaustivamente en los hechos históricos, con personajes reales y ficticios que nos proporcionan un retrato verosímil de esa convulsa época, que a la postre resultó definitoria para la historia del siglo XX.

La prosa del autor es ágil y bien documentada, la trama cumple con las expectativas de la novela negra, ya que hay un crimen, un misterio por resolver, un investigador empeñado en ello y un final inesperado, pues a pesar de que el asesinato de Kirov fue un hecho histórico, los documentos del proceso de sus presuntos autores intelectuales estuvieron reservados hasta la muerte de Stalin.

El escribir thriller o novela negra basada en hechos históricos reviste una gran dificultad, el autor debe construir un relato muy apegado a los hechos reales y a la reconstrucción histórica de la época referida en la novela. En esta historia, el autor cumple con creces con estos principios y nos brinda una obra que tiene crimen, misterio, personajes sólidos y creíbles, todo ello en el espectacular marco de San Petersburgo y el río Neva en invierno.

Los invito a leer esta novela, les gustará.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

Notas relacionadas

Danos tu opinión: