Ella entró por la ventana del baño6 min de lectura

Horacio Cano Camacho

Este es el titulo de la entrega mas reciente de la serie del Zurdo Mendieta, personaje central de Elmer Mendoza (Ella entró por la ventana del baño, 2021. Alfaguara). La sexta, en realidad. Puede leerse de manera independiente, pero yo si recomiendo fuertemente que lea la serie completa y en orden.

Edgar “El Zurdo” Mendieta es probablemente uno de los personajes más importantes de la novela negra mexicana actualmente. Podemos decir que inauguró toda una corriente que se le ha dado en llamar la narcoliteratura, nombre, por cierto, con el que yo no estoy muy de acuerdo, pues induce con mucha frecuencia en los que no lo conocen y solo miran sus libros, a creer que se trata de una apología de ese tipo de criminales, tal como muchos corridos y ciertas músicas por encargo lo hacen y no es así. Es una descripción muy cuidadosa del impacto que el narco tiene en la sociedad y que, por alguna razón, no queremos ver.

Hay probablemente tres nombres de gran importancia en la novela negra mexicana: Rafael Bernal, que en 1969 con El complot mongol dio inicio seriamente al género en nuestro país. Luego está Paco Ignacio Taibo II que le dio sentido más social a la novela y creó lo que el llamó el neopoliciaco para dar cierta distancia con la novela tradicional. Y fue todo un fenómeno, dentro y fuera de México, más en Europa, en particular con su personaje, el detective Héctor Belascoarán Shayne. El tercer nombre es Elmer Mendoza, que intenta reflejar el estado de violencia y corrupción asociado al narcotráfico y sus poderosos carteles, además de su impacto en la cultura popular.

Elmer Mendoza. Foto: Antonio Nava/Secretaria de Cultura

Elmer Mendoza es un escritor muy serio, dramaturgo, académico de la Universidad Autónoma de Sinaloa y Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Tine una prosa muy rica y mucha calidad literaria. Claro, ha aprendido a situar sus historias no solo geográficamente, también ha situado el habla sinaloense y su idiosincrasia.

El Zurdo Mendieta, su gran personaje, es un policía muy interesante. Es honesto de una manera especial. A veces tiene que realizar algunos actos no del todo legales, pero siempre de acuerdo con un código de ética muy peculiar. Puede tener pequeños deslices, indispensables para sobrevivir en ese medio, pero siempre intentando cumplir con su deber, incluso a costa de su propia seguridad. En ese sentido se parece a un policía real, porque por fortuna los hay. Además, es un tipo encantador. Amante del rock y el blues, enamoradizo y respetado hasta por lo malosos que le reconocen su sentido de justicia.

Moverse en el mundo del narco no es nada fácil. Por ejemplo, para los periodistas. En ese sentido, Elmer Mendoza dice que la novela le permite hablar de cosas que un periodista (por desgracia) debe cuidar mucho, a riesgo de su vida. Basta recordar el caso de Javier Valdez, ocurrido en el mismo mundo que recorre el Zurdo…

Zurdo Mendieta es un policía melancólico y pasa su tiempo libre soñando, con sus amores, con su música. De hecho, la sexta entrega debe su nombre a una canción de The Beatles (She came in through the bathroom del disco Abbey Road). Un día un antiguo conocido del zurdo le pide de favor que asista al hospital a hablar con su padre moribundo, porque insiste en “contratar” al policía para investigar el paradero de una chica que conoció cuando entro en su habitación por una ventana, y logró impresionar a un viejo poderoso y a la que solo identifica por su parecido a Milla Jovovich.

El Zurdo no entiende tal petición, y menos viniendo de un moribundo, pero ante la falta de quehacer se anima y asiste y a partir de allí se ve involucrado en un caso extrañísimo que involucra los poderes reales de Sinaloa, el narco, el gobierno gringo y desde luego, el poder económico. Paralelamente, un expolicía ya jubilado resulta acribillado en las calles de Culiacán por un grupo de sicarios a las ordenes de un viejo narco al que mando a la cárcel y acaba de salir.

De manera que Mendieta debe dividir su tiempo en investigar una típica ejecución del narco, perseguir a un traficante que todos suponían ya jubilado y el paradero de una mujer muy sensual y típicamente culiche que vive en la memoria de un viejo: una mujer que no deja huellas dactilares, sólo emocionales…

¿Por qué hacerle un favor a un viejo nostálgico? “Tal vez por que hacer favores es una señal de que estás vivo” piensa el Zurdo Mendieta mientras escucha “I Say a Little Prayer” con Aretha Franklin.

Una cosa que me encanta de Elmer Mendoza y en esta serie lo deja muy patente, es la interpretación precisa del habla sinaloense y el humor muy de esas tierras que te envuelven inevitablemente, pero también refleja con crudeza la violencia cotidiana. Edgar maneja un Jetta blanco, vive en la ColPop, toma ansiolíticos y es fan del wiski Macallan… Podemos hacer un ejercicio de reconocimiento de los personajes y sucesos que aparecen en sus libros, pero Elmer Mendoza dice -y yo le creo- que siempre los ha construido primero y luego se sorprende de su fidelidad en la realidad. Y es que el narco y los políticos son tan predecibles.

Todos los amigos y colaboradores del Zurdo también son entrañables: Stevjobs, experto en informática; Ger, su cocinera; Gris Toledo, su compañera de investigaciones… Todos juegan papeles que redondean muy bien la personalidad del Zurdo.

Lea esta novela y toda la serie, seguro quedará prendido: la serie se compone de Balas de plata (2008); La prueba del ácido (2010); Nombre de perro (2012); Besar al detective  (2015); Asesinato en el parque Sinaloa (2017) y este último Ella entró por la ventana del baño (2021) y no se apure, Elmer Mendoza se caracteriza también por su brevedad…

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

Notas relacionadas

Danos tu opinión: