25 Instantáneas de Alberto Ruy Sánchez o Hablar entre las mudas soledades8 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿Cómo llegó la literatura?

Desde niño, por el placer enorme de contar y escuchar historias en las reuniones semanales de mi extensa familia sonorense, emigrada a la ciudad de México. Fue y sigue siendo, antes de ser escrita, literatura oral.

2. ¿Qué te hace sentir más vivo?

Cada vez algo distinto: una mirada amorosa, un olor intenso, la presencia amada, la naturaleza y sus sorpresas, un fragmento de música oída de pronto de otra manera, un poema, una idea brillante, la lluvia cuando canta, un sueño dentro de otro sueño, un lugar nuevo, un lugar revisitado, bailar, siempre bailar, y escribir meticulosamente desde una llama que crepita muy adentro, una llama mía o de los demás.

3. ¿A menudo juegas con niños?

Antes, siempre, muchos juegos verbales insertados en la vida cotidiana. Pero mis hijos han crecido lo suficiente para que, tal vez pronto, pueda jugar con mis nietos.

4. ¿Los viajes te han hecho mejor escritor?

¿Mejor o peor para quién? Ese valor es relativo. Pero eso sí, viajar es escribir con el cuerpo. Y, algunas veces, algo de esos trazos va a dar a los cuadernos, a la memoria punzante, a la vida modificándose y de ahí a los libros. Uno de mis libros listos para publicarse se llama: Viajar es enamorarse despacio. El viaje no sólo es tema, es además situación de escritura, reto de conocimiento y reto a la sensibilidad.

5. ¿Tango, danzón, bachata?

Eso y mucho más. Todo a su tiempo y con la persona que hable cada uno de esos lenguajes corporales. Ser iniciado a una nueva danza es uno de los grandes placeres de la vida.

6. ¿Has vivido en países imaginarios?

Incesantemente. Entre más existen y más los he conocido, más habitan mi imaginación: Francia, Italia, Marruecos, todo México, son raíces muy profundas de mi imaginación. La India, Vietnam, Japón, Rusia, son poderosas ráfagas de viento que no cesa de correr en mi cuerpo. Y muchos otros países me habitan reinventándose siempre.

7. Cinco músicos favoritos.

Cambiantes siempre. Esta semana: John Tavener, Israel López Cachao, Sheila Chandra, Alexander Balanescou, Schuman en sus lieder.

Y para la próxima se asoma por su aniversario el Jim Morrison poeta, y algunos vanguardistas rusos.

8. ¿Editar es un placer o un oficio?

Las dos cosas. No veo la dicotomía. No son opuestas ni contradictorias. De qué sirve un oficio si no es placer perfeccionado.

9. ¿Cuál es tu sentido más sentido?

El tacto, el único que está en todo el cuerpo y en el que retumban, se reproducen, hacen sinestesia todos los otros.

10. ¿Qué tiempo te hubiera gustado conocer?

Hoy, profundamente.

11. ¿Cómo haces para mantenerte cuerdo?

Siguiendo las instrucciones de Jim Morrison, en su libro de poemas, The Celebration of the Lizard, sobre el juego de perder sistemáticamente la cordura para ir un paso más arriba en la escalera de la lucidez.

12. ¿Padeces o disfrutas vivir en CDMX?

Las dos cosas, depende de lo imprevisto. Por ejemplo: vivo rodeado de hospitales y durante casi un año las ambulancias no dejaron de llenar la noche y el día. Fue tremendo. La ciudad y su alarido denunciaban las malas decisiones de subordinar la salud a la política y meter los muertos debajo de la alfombra contando sólo los de hospitales públicos. Algunas calles aquí se volvieron estacionamiento de ambulancias a la espera de ser llamadas. Y las historias que contaban quienes las operaban eran lo contrario de todo lo que se publicaba. Esa dimensión de la ciudad de México no se borra fácilmente.

13. ¿Qué lugar le das a la amistad?

El de una forma del amor.

14. ¿Trabajas mucho por encargo?

Sí. Todo lo necesario. Hay épocas en que debo más páginas que dinero. Y algunas veces preferidas, en mi faceta de soñador que cree poder hacer más de lo que cabe en los días, yo mismo me hago los encargos de obra.

15. ¿Tienes una gastronomía preferida?

Soy un tragón fundamentalmente curioso. Comer es una de las dimensiones más agudas del placer de viajar a donde nunca se ha estado y nunca se ha comido. O de regresar con el recuerdo del gusto en la lengua. Dicen que comer con otros instrumentos, en otra mesa, con otra lógica de la comida, otros ingredientes y otras preparaciones, es una experiencia tan emocionante y retadora como hacer el amor en otra lengua.

16. ¿Nos durará el planeta?

A este paso, no. Con diez gobiernos en el mundo tan destructores sistemáticos del medio ambiente como el nuestro, duraría mucho menos todavía. Está medido y comprobado. México ahora, retirándose de hecho del tratado de París, multiplicando las energías dañinas, destruyendo la selva en nombre de un progreso mal planeado, hace daño a nosotros y al mundo. ¿has visto cómo ha crecido por 20 la contaminación en la ciudad de México. Respiramos los desechos de una refinación de cuarta calidad en Tula y eso llena cada día nuestros pulmones.

17. ¿Tus sueños se reflejan en lo que escribes?

Totalmente. Pero escribirlos es soñarlos de nuevo. Nunca son los mismos y se reproducen dentro y fuera de mí.

18. ¿Cuándo estás listo para comenzar un nuevo libro?

Todo el tiempo comienzo proyectos sin acabar otros, y algunos crecen y otros esperan o van a paso lento. Con cada libro creo ámbitos, investigo y escucho. Y no alcanzan las horas para todo lo que quisiera escribir.

19. ¿Qué haces cuando te aburres?

Seguramente me distraigo. Porque nunca me he aburrido, que yo me haya dado cuenta.

20. Una palabra para las siguientes palabras:

Migración: dolencias.

Política: demagogos.

Nube: letras.

Tarot: relatos.

Flor: colibrí.

21. ¿Qué sueles desayunar?

Machaca con huevos y tortillas de harina, cuando tengo suerte, uno o dos veces por semana. El resto son sorpresas. Si sigo teniendo suerte.

22. ¿Nunca te enojas?

Sí, algunas veces. ¿Cómo evitarlo estos días?

23. ¿Qué otras disciplinas artísticas atesoras?

Para mí el arte no es disciplina porque no sé lidiar con ese concepto, lo sustituyo en cambio por obsesiones placenteras y perfeccionistas: me gusta bailar, me gusta hacer libros bellos, significativos, contundentes.

Como espectador, atesoro el cine, la música, las artes plásticas, las artes textiles, el diseño de las cosas de la vida y de las cosas rituales y artesanales.

24. ¿Sin deseo no hay vida?

Eso creía yo antes. Pero en Argentina conocí a una persona con un problema neuronal que le había matado el deseo. Y estaba vivo. Flotaba entre sus seres queridos y esa era una forma de felicidad. Todo es posible.

25. ¿Qué guion te hubiera gustado escribir?

Nunca he pensado que me hubiera gustado estar en la piel de los otros. Cada obra, cada guion es como una piel de otro. En cambio, me hubiera gustado escribir guiones de mis libros, de mis viajes y búsquedas. Pero por algo no lo he hecho, aunque el cine me apasione, va de antemano la literatura.

Alberto Ruy Sánchez (CDMX, 1951).

Narrador y ensayista. Estudió Ciencias y Técnicas de la Información en la UIA, Filosofía, la Maestría en Estudios Cinematográficos y Audiovisuales en la Universidad de Vincennes París VIII, y los Doctorados en Comunicación en la Universidad de Jussieu, París VII (1978-1980), y en Letras bajo la dirección de Roland Barthes en la Escuela de Altos Estudios, París IV.

Ha sido conferencista en varias universidades europeas, africanas y americanas; Director del Programa de verano de escritores en Banff Centre for the Arts, Alberta, Canada; profesor invitado en la Universidad de Stanford, California; coordinador editorial de Promociones Editoriales Mexicanas, con sede en París y en México; secretario de redacción de la revista Vuelta; director general de Artes de México (desde 1988).

Sus ediciones recibieron en quince años más de cien premios nacionales e internacionales al arte editorial. Su obra ha sido traducida al inglés, alemán, francés, portugués, italiano, turco, árabe, polaco, serbio y holandés. Traductor de M. A. Mattelart y Eugenio Andrade. Colaborador de Sábado Vuelta. Becario de la Fundación Guggenheim, y del FONCA. Miembro del SNCA, como creador artístico, desde 1993. Primer lugar en el Concurso de Cuento UIA 1973 por La oca loca localizada. Premio Xavier Villaurrutia 1987 por Los nombres del aire. Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 1991, de la Universidad de Ciudad Juárez y la New Mexico State University, Las Cruces, por Una introducción a Octavio Paz. Prix des Trois Continents 1999 por Los labios del agua en su edición francesa. En 1999 fue galardonado con la Condecoración Oficial de la Orden de las Artes y las Letras del Gobierno de Francia. Premio Cálamo 2003, Zaragoza, España, por Los jardines secretos de Mogador. Por el conjunto de su obra fue condecorado por el gobierno de Kentucky en 1998 como Kentucky Colonel por iniciativa de la Universidad de Louisville; y en 2000 fue condecorado por el Gobierno de Francia como Oficial de la Orden de las Artes y las Letras. Por su obra dedicada a Mogador, fue condecorado en el 2004 por el rey de Marruecos. Premio Juan Pablos de Literatura al Mérito Editorial 2006.

Imagen de portada: Nina Subin

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